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+ obras religiosas de Fra Angelico
El desnudo en Fray Angélico

Fray Giovanni da Fiesole

pintor florentino

Fray Angélico

Ciertamente quien trabaja en las obras eclesiásticas y santas, debería considerarse clérigo y santo, porque se ve que, cuando las pintan personas poco creyentes y faltos de consideración a la religión, hacen a menudo caer en cosas impúdicas y deseos lascivos; por lo que las obras impúdicas deben ser criticadas, y elogiadas las virtuosas. Pero yo no quiero, que algunos se engañan interpretando el fiel devoto por inepto y bruto, como hacen determinados que, viendo pinturas donde hay una figura de hembra o joven, un poco mas hermosa y mas bonita y mas adornada que de ordinario, hacen gesto y juzgan rápidamente por lasciva. Condenando no solamente el buen juicio del pintor, que tiene a los santos y santas por entes celestiales, y como mas hermosos que la naturaleza mortal, pues en tanto avanza el cielo a la tierra en belleza de las obras nuestras, pero aún descubren en ellas, corrompido su espíritu, repugnantes y deshonestos deseos; que si estos fueran amantes de la honradez como en su celo quieren mostrar, alabanzas y altos deseos del cielo y del gran Dios, porque es de quien nace todo lo perfecto y crea toda las belleza de las criaturas. Realmente fray Giovanni era hombre muy santo y de hábitos sencillos, y esto es solo una señal su bondad. Queriendo una mañana el papa Nicolás V invitarlo a almorzar, se excusaba habiendo hecho voto de abstinencia de comer carne, sin licencia del prior, no pensando en la autoridad del pontífice. Despreció todas las acciones mundanas del mundo, siendo puro y santo en su vivir, fue amigo de los pobres, pensando que el alma suya tenía que ser del cielo. Tuvo de continuo a su cuerpo ocupado en la pintura, y nunca quiso trabajar otra cosa que santos. Pudiendo ser rico, no se ocupó de ello, al contrario decía que la verdadera riqueza era estar satisfecho con poco. Pudiendo mandar mucho lo despreció, decía que le cansaba y erraba menos obedeciendo a otros. Pudo tener una alta dignidad entre los monjes y fuera de ellos, y no lo consideró, decía que la principal dignidad es buscar de huir del infierno y acercarse al paraíso. Era de gran humanidad, sobrio y de casto vivir, de los cordones del mundo se supo desenredar, decía a menudo que era necesario en este arte de calma, y vivir liberado de pensamientos, y esperando al alma, que haciendo las cosas de Cristo, con Cristo debe estar siempre. Dicen que los monjes nunca lo vieron montar en cólera, lo cual me cuesta creer, y que siempre sonriendo a los amigos simplemente los ponía en guardia. Y con ternura a cada uno que le pedía una obra, decía que había que tener contento al prior, que siempre lo haría con gusto. Sus razonamientos eran muy humildes y simples, y sus trabajos bellos y excelentes. Se llamó antes de hacerse fraile Guidolino, de Guido; y luego siendo fraile de San Marcos de Florencia, lo llamaron fray Giovanni Angélico de los hermanos predicadores. En sus obras está la naturalidad y la fidelidad; y en verdad se puede decir que los santos no existen con un aire más modesto que los que trabajó él.

Antes de fraile ya era pintor y miniaturista, y en San Marcos de Florencia están algunos libros miniados de su mano; y por honradez y satisfacción de su alma se hizo religioso, para vivir mas honesto, queriendo espiritualmente dejar el mundo y a todos. Trabajó muchas cosas al fresco, y en tablas; y en la capilla de la anunciación de Florencia pintó el armario de la platería que en dicha capilla está, (#) e hizo numerosas pequeñas historias de figuras con suma diligencia.

En Santo Domingo da Fiesole hay algunas tablas, pero entre ellas está una anunciación (#), que en la predela (las pinturas de la predela se le atribuyen a Zanobi Strozzi) del altar tiene pequeñas historias de Santo Domingo y de la Virgen, muy diligentes y hermosísimas; como el arco sobre la puerta de la iglesia.

En Florencia hizo a Cosme de Médicis la tabla del altar mayor de San Marcos, (#,#,#,#,#) y el fresco del cabildo de los monjes, pagados por Cosme, y sobre cada puerta del claustro pinturas de medio cuerpo y un crucifijo, y en todas las celdas de los monjes una historia del nuevo testamento para cada una.

Hizo en Santa Trinita en la sacristía un tabla de la deposición (#) de la Cruz, en la cual empleó gran diligencia, y de las cosas más bellas que hiciera nunca; y otra tabla, en San Francisco fuera de la puerta de San Miniato, con una anunciación. (#, Es de Zanobi Strozzi)

En Santa María Novella el cirio pascual lo decoró con pequeñas historias y otros relicarios con figuras sobre el altar.(son de fray Giovanni Massi) Y en Abadía sobre una puerta del claustro, un San Benito que hace la señal de silencio.(atribuido a Giovanni di Consalvo)

Hizo aún a los Lineros una tabla, que está en el Arte de ellos. (#) Pintó en Cortona un arco sobre la puerta de la iglesia del convento de allí, del mismo modo la tabla de la iglesia (#, y parte central del tríptico de cortona> #). En Orvieto en el duomo comenzó con algunos profetas en la cúpula de la capilla de la Virgen; que terminó a continuación Luca da Cortona.

Hizo así mismo a la Compañía del Templo en Florencia un tabla de un Cristo muerto;(#) y en los Ángeles de Florencia un Paraíso y un Infierno de pequeñas figuras.(#) Y en Santa María Novella en la medianería de la iglesia se ve aún una tabla suya.(#)

Por estos tantos trabajos se reveló por Italia muy alto el renombre de este maestro, juzgado de todos no por menos santo que sobresaliente artista. Tenía el hábito de no retocar sus pinturas, sino dejarlas siempre como habían quedado la primera vez, por creer (según decía) que era la voluntad de Dios. Dicen algunos que fray Giovanni no tomaba los pinceles sí en primer lugar él no había hecho oración. Ni hizo nunca un Crucifijo, en que él no bañase de lágrimas su cara, por lo que ciertamente se conoce en las aptitudes de las figuras suyas, la bondad del gran espíritu suyo fundado en la religión cristiana.

Pues llegó el renombre al Papa Nicolás V, y enviando por él, a Roma lo llevó. Le hizo hacer la capilla del palacio, donde el papa oye la misa, con una Deposición de la Cruz y con historias muy bellas de San Lorenzo, donde retrató al Papa Nicolás de natural. Hizo aún en la Minerva la tabla del altar mayor con una anunciación, que ahora está puesta al lado en la gran capilla junto a la pared. Y la capilla del sacramento en el palacio del papa, derruida en tiempos del Papa Pablo III para poner la escalera; hizo cosas muy excelentes en su manera. Y porque al papa le parecía persona de muy santa vida, calmado y modesto, y tenía respeto a su bondad, quedando vacante en este tiempo el arzobispado de Florencia, ordenó que a fray Giovanni se lo dieran, pareciéndole él mas digno que ningún otro. En persona que oye eso el monje suplicó a su santidad que eligiera otro, que él no era bueno para gobernar al pueblo; pero que en la orden tenían un monje afectuoso con los pobres, que era persona santa, muy culta y de enorme crédito, que lo amaba tanto como a él mismo. Por lo que si agradaba a Su Santidad darlo al tal esto, como si propiamente se lo hubiera dado a él. El papa, al oirle libremente, concedió la gracia e hizo Arzobispo de Florencia a fray Antonio de la orden de los predicadores, El Papa Adriano VI a continuación lo canonizó en los tiempos nuestros. (la anacrónica anécdota está escrita en las actas de Canonización)

Estaba fray Giovanni tan de continuo en el arte, que trabajó infinitas cosas, muchas extraviadas, pero no obstante se encuentra alguna en diversos lugares. Ayudó siempre a los pobres con su trabajo, y nunca abandonó la orden. Murió a los 69 años en el 1455. Dejó a sus discípulos Benozzo Fiorentino, que imitó siempre su manera; Zanobi Strozzi, que hizo cuadros y tablas para toda Florencia para las casas de ciudadanos particulares, tiene una tabla puesta hoy en la medianera de Santa María Novella al lado de la de fray Giovanni; Gentile da Fabbriano, y Domenico de Michelino, el cual en San Apollinare hizo la tabla del altar de San Cenobio, y en el convento de los Ángeles un Juicio con infinito número de figuras. Por los monjes suyos se enterró a fray Giovanni  en la Minerva de Roma, al lado de la sacristía cerca de la entrada, en un sepulcro de mármol redondo, donde se ve tallado este epitafio:

NON MIHI SIT LAVDI QVOD ERAM VELVT ALTER APELLES

SED QVOD LVCRA TVIS OMNIA CHRISTE DABAM

ALTERA NAM TERRIS OPERA EXTANT ALTERA COELO.

VRBS ME IOANNEM FLOS TVLIT AETHRVRIAE.

Aprox. No me alaben como a otro Apeles sino por dedicarme a cristo todo, y puesto que obras quedan en la tierra y otras en el cielo, Giovanni nació en la ciudad flor de Etruria

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