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El desnudo en Donatello
+ obras de Donato

DONATO, DONATELLO

Escultor Florentino
 



Los escultores que llamamos viejos, no antiguos, sorprendidos por las muchas dificultades del arte,
llevaban las figuras mal compuestas de arte y belleza, ya fueran de metal o mármol, que no eran sino toscas; pues tenían aún tosco el espíritu y los talentos necios y embrutecidos. Y nacía esto de que, al retratarse a si mismos, a ellos mismos se parecían. Y sus pobres cosas estaban en todo desprovistos de la perfección del dibujo y de la viveza, siendo realmente imposible que quien no la tiene pueda darla. Por lo que, la naturaleza precisamente indignada, por verse horrible de tan extrañas figuras que dejaban al mundo, deliberó hacer nacer a alguno, que impulsara, y redujera a excelente forma, con buena gracia y proporción, los mal rematados bronces y los pobres mármoles, tanto de ella como madre benigna, como para las cosas de ella producidas con la mayor diligencia y el máximo cuidado. Y para que se cumpliera mejor su voluntad deliberó, colmar a Donato al nacer, de maravillosas cualidades; y en persona, casi ella misma, lo envió aquí entre los mortales, lleno de benignidad, buen juicio y amor. Para que, dignándose con cada uno en sus creaciones, y con deleite hacer que otros creasen, dejando que siempre gozaran de sus esfuerzos no solamente los amigos suyos, sino aún quienes no lo conocían. No reinó con una tiranía en la virtud que le dio el cielo, no se encerraba a trabajar en agujeros, para que las modalidades de su hermosa manera no fueran conocidas; al contrario trabajó siempre las cosas suyas abiertamente, cada cual que quiso pudo verlo. Fue reconocido con los demás, agradable y muy honesto en cada una de las acciones, que si el siglo de hoy le aprecia y venera muerto, lo adorarían si estuviera vivo. Aún que hoy, los modernos artistas, están plenos de envidia y soberbia, y con una inútil ambición insolente, Donato era benigno, agradable, humilde, no presumía; donde otros perjudicaban al prójimo, él se esforzaba en ayudarlo siempre, elogiando modestamente y con juicioso respeto las cosas de los artistas de su tiempo, ¡Felices días y encantadores siglos cuando gozaban de tanta virtud y tanta bondad, cuando los artistas buenos eran padres y amigos de los artistas que querían aprender! Les decían, eso es así y les mostraban los errores, pero suavemente, y cuando se podían aún reparar: y si no se podía, no publicaban las vergüenzas de otros. Trabajaban juntos como hermanos, con caritativa ternura, y siempre en las necesidades ellos se ayudaban los unos a los otros. Por lo que satisfecho el cielo, en este siglo pleno de bondad, por enviar a Donato a impulsar en la tierra, acciones, al encontrar a los artistas buenos, porque encontraba aún a los hombres con voluntad para hacerles encargos. Donato nació el año 1383 en la ciudad de Florencia, y sus ciudadanos y los artistas, le llamaban Donatello, y así firmó en muchas obras. Escultor extraordinario, estatuario maravilloso con el bronce, y con los yesos muy válido, también trabajó la perspectiva y del mismo modo fue muy apreciado en arquitectura.

Puso en sus cosas gracia, bondad y diseño y cuando se observan los vestigios a la antigua manera de los excelentes Griegos y Romanos, tan similares parecen, que se debe admirarse como uno de los principales talentos que más se acercaban a las verdaderas dificultades, y que algunos perfectamente mostraron, así como aparece en todas las obras suyas. Por lo que realmente si se le señala como el primero, que usó bien y ordenado, imaginar historias en los bajorrelieves, concretándolos, para una perfecta observación y magisterio, esto lo mostró con saber y con inteligencia y con una belleza más que ordinaria. Porque ningún autor entonces lo superó, y en la edad nuestra nadie se le ha podido comparar.

Fue criado en la casa de Ruberto Martelli (es un Médici), y por su calidad y virtud para el estudio, no solamente mereció su afecto, sino también la amistad y el favor de todos sus parientes. Trabajó mucho en su juventud en cosas que no se tienen muy en cuenta, por las muchas que hizo.

Pero lo que le dio gran nombre y lo hizo conocerse, fue una anunciación (#) de piedra de pedernal, que en Santa Croce de Florencia fue puesta en el altar de la capilla de los Calvacanti, en la cual hizo una composición adornada de grutescos, con un basamento con variedad, estando los motivos entrelazados y terminándolos a cuarto bocel, con seis putti que sujetan algunos festones, los cuales putti fingen tener miedo de la altura, y abrazados los unos a los otros, se aseguran. Pero mucho mas talento y arte mostró aún en la figura de la Virgen, que, asustada del improviso al aparecer el Ángel, se mueve tímidamente pero con dulzura, su persona casi a la fuga, y de otra parte con muy bonita gracia y honradez se vuelve hacia el cuál la saluda. De manera que se le percibe en la cara esta humildad y gratitud suma, no esperando de quien lo ofrece y en cuánto más es de principal este don. Mostró también Donato en los tejidos de la Virgen y el Ángel, bien plegados y magistralmente ajustados, buscando el desnudo de las figuras, descubriendo la belleza de los antiguos, oculta durante tantos años. Y mostró tanta facilidad y maestría en esta obra, que falta asombrarse de la brevedad en que la hizo, y en cuánto más se conoce la sabiduría y la doctrina de saber hacerlo.

En la iglesia misma bajo el tabique al lado de una historia de Taddeo Gaddi, hizo un crucifijo de madera, (#) y trabajándolo con tesón extraordinario, le pareció haber logrado una obra digna de alabanza, llamó primero a Filippo de Ser Brunellesco, que era muy amigo suyo, para que viniese a verlo. Y de camino a su casa, comenzó Donato a comentar las dificultades que tienen para llevar a buen fin una digna obra de elogio, y cuántos que hay que huyen de los cansancios; y entrando en casa , y viendo Filippo la obra de Donato, pensando que sería mejor, calló y mientras sonreía. Al ver esto, Donato le increpó por su amistad, que le diera su opinión sincera, ya que estaban solos, y era libre de poder hacerlo. Filippo, muy franco y no siendo parco , le dijo que le parecía que había puesto en la cruz a un campesino y no el cuerpo de Cristo, que fue muy delicado de miembros y noble aspecto. Donato no esperaba una opinión tan contraria, le respondió: "si fuera tan fácil hacerlo como juzgarlo, mi Cristo parecería un Cristo y no un campesino, sin embargo coge madera y prueba a hacerlo tu". Filippo no dijo nada , y volviendo a su casa se puso a hacer un Cristo de madera como el que había hecho Donato; sin decirlo a nadie durante, muchos meses buscando superar a Donato, de modo que su juicio permaneciera sin menoscabo. Cuando lo tuvo terminado, Filippo fue a ver a Donato, y sin venir al caso lo invitó a almorzar, cosa que solían hacer juntos. Y al pasar por el Mercado Viejo, Filippo compró queso, huevos y fruta y con estas cosas envió Donato a su casa, dándole la llave, retrasándose diciendo que iba por el pan al horno, en tanto llegó Donato a la casa solo, abriendo la puerta y entrado, vió el crucifijo de Filippo, puesto bien a la vista, perfecto maravillosamente terminado, que lleno de estupor y como aterrado, se que pasmado con la ternura del arte, y la bondad de esta obra le abrió las manos, en las cuales tenía por delante sujetando aquéllas frutas huevos y queso, tal que todo ello dio por tierra y se rompió. Sobrecogido e inmóvil estaba cuando Filippo lo encontró, consideró que así como el estupor de la obra le había abierto las manos, debía haber hecho lo mismo con el corazón y el espíritu. Riéndose le dijo "esto me pasa por pagarte la comida que te debía, ¿y ahora, que comemos?" Respondió Donato: "Toma tu lo tuyo que yo ya he tenido mi parte, porque reconozco que se te ha concedido hacer los cristos y yo los campesinos".

En el templo de San Juan de Florencia hizo la sepultura (#) del Papa Juan Coscia, depuesto en el Concilio de Constanza; que se la encargo hacer Cosme de Médicis, muy amigo del mencionado Coscia. Y en ésta hizo Donato de su mano el muerto de bronce dorado y de mármol la Esperanza y la Caridad, y Michelozzo, su discípulo hizo la Fe. Se puede ver en el mismo templo y en frente a esta obra, de mano de Donato, una Santa María Magdalena de madera (#) en penitencia, muy bonita y muy bien hecha. Y en Mercado Viejo, sobre una columna de granito, de una Abundancia en piedra de pedernal (rota en mil pedazos al caerse hacia 1720) exenta de adornos, sumamente elogiada de los artistas. Hizo en su juventud, en la fachada de Santa María de  Fiore, a un profeta Daniel de mármol, y de mármol mismo una estatua de cuatro brazos de altura, de un San Juan Evangelista (#) muy alabado con un vestido muy pobre. En el mismo lugar sobre la esquina, en la cara vuelta para ir vía del Cocomero, se ve un viejo entre dos columnas, lo más similar a la manera antigua que alguna otra cosa suya, se le puede ver los pensamientos que aportan los años, afligido del tiempo y el cansancio. Hizo en el interior de la iglesia  sobre la sacristía vieja sobre el órgano, (#) figuras ornamentales, que al observarlas desde tierra parecen realmente vivir y moverse, de tal manera que bien puede decirse que trabajaba tanto con el juicio como con las manos. En la sacristía nueva dibujó los niños que tienen los festones que envuelven el friso. Y dicen aún que dibujo las figuras para hacerse en la vidriera de la cúpula, donde es la coronación de la virgen, tienen más fuerza que los otros dibujados por otros maestros. En San Miguel in Orto en dicha ciudad trabajó en mármol para el Arte de los Carniceros la estatua de San Pedro, (#) la figura es savia y admirable; y al Arte del Lino el San Marcos Evangelista, (#) el cual empezaron a hacer juntos con Filippo Brunelleschi, y que Filippo le dejó terminar a él. Aunque la trabajó con juicio, por hacerla de barro no agradó a los principales de este Arte, (ahora ya, gremio) y no la querían aceptar, por lo que dijo Donato que le dejaran retocarla, que quería poner de manifiesto, que trabajando alrededor, les dejaría otra figura nueva. Y dicho y hecho, la tuvo 15 días, sin tocarla, y al descubrirla quedaron maravillados, y se le alabó considerándola una obra egregia por todos. Al Arte de los Coraceros les hizo la figura de San Jorge (#) armado, muy vivo y muy orgulloso. En la cabeza se reconoce la belleza de la juventud, el espíritu y el valor en las armas, un vivacidad orgullosamente terrible y un maravilloso gesto de moverse dentro de esta piedra. No se ve en las figuras modernas tanta vivacidad, ni tanto espíritu en un mármol, como la naturaleza y el arte de la mano de Donato pusieron en esta. En el basamento del tabernáculo que lo sujeta, trabajó al mármol un bajorrelieve, de cuando él mató a la serpiente, y, entre otras cosas hay un caballo muy considerado y muy alabado. En el frontispicio hizo un medio bajorrelieve con Dios Padre, y en la fachada de la iglesia dicha de San Miguel, trabajó de mármol y con el orden antiguo que llaman corintio, fuera de la manera tedesca (gótico), el tabernáculo para el arte de los Mercaderes, para colocar en ella dos estatuas, que no hizo porque no estuvo de acuerdo del precio. Estas figuras, después de muerto, las hizo de bronce Andrea del Verrocchio.

Trabajó en mármol, en la fachada enfrente del campanario de Santa María del Fiore, cuatro figuras de cinco brazas, dos retratos de natural en el medio, una es Francesco Soderini joven, (#) y otro Giovanni di Barduccio Cherichini, (#) hoy llamada el Alcornoque. El cual por ser la más rara y bonita que nadie había hecho, solía jurar Donato, y para que le creyeran, decía: "por fé de mi Alcornoque", y mientras que en ella trabajaba, al observarlo no obstante le decía: "¡habla, habla, o que te ocurra un accidente!" Y de la parte hacia la canonjía, sobre la puerta del campanario, hizo a un Abraham (#) que quiere sacrificar a Isaac, y otro profeta; las cuáles figuras se colocaron en medio de otras dos estatuas ( #,#,#).

Fundió para la Señoría de esta ciudad un bronce, que estuvo puesto en el arco de la galería de allí, y es Giudit que a Holofernes (#) corta la cabeza, trabajada con gran excelencia y magisterio, se considera la simplicidad en la prenda de vestir de Giudit, mientras se manifiesta el gran espíritu de esta mujer y la ayuda de Dios, así como en el aire de Holofernes, está el vino y el sueño y con la muerte en sus miembros, por haber perdido el espíritu mostrándose fríos y caídos. Donato, realizó con suma paciencia y amor muy grande un vaciado muy fino, y también de pulido, que maravilla mucho verla. Del mismo modo el basamento lo hizo en un orden simple agradable a la vista. Y de esta obra se sintió satisfecho, más que otras y quiso imprimir su nombre, escribiendo: Donatelli opus.

Se encuentra en el palacio de la señoría un bronce, de un David desnudo (#) de tamaño natural, que le ha cortado la cabeza a  Goliat, y tiene un pie sobre ella colocado, y en la mano derecha una espada. Y es la figura muy natural en la vivacidad y con morbidezza, que imposible parece a los artistas que no se vaciara sobre el modelo vivo. Estaba esta estatua antes en la casa de los Médicis, y por el exilio de Cosme se llevó al sitio mencionado. Se colocó en la sala donde está reloj de Lorenzo del Volpaia, a mano izquierda, un David de mármol, (#) que tiene entre las piernas la cabeza muerta de Goliat bajo los pies, y con un honda en la mano, aquella con la que le golpeó.

En la casa de los Médicis, en el primer patio, hay ocho tondos de mármol, que reproducen camafeos antiguos y el reverso de medallas con algunas historias hechas por él muy bonitas; Están encastrados en el friso, entre las ventanas y el arquitrabe, sobre el arqueado de la logia. Del mismo modo está restaurado un Marsías de mármol blanco antiguo, colocado a la entrada del jardín; y una infinidad de bustos antiguos colocados sobre las puertas, restaurados y adornados por él con alas y diamantes de estuco, como en el escudo de Cosme, muy bien trabajados. Hizo de granito una jarra muy bonita que lanzaba agua, y en el jardín de los Pazzi en Florencia, otro trabajo similar que también arroja agua. Están en este mismo lugar vírgenes en bajo relieve de mármol y bronce, y otras muchas historias de mármol, con figuras muy bonitas y en un relieve muy bajo maravilloso.

Y fue el mucho amor de Cosimo el que llevaba a la virtud de Donato, que continuamente lo hacía trabajar; y al encuentro de Cosimo con Donato, este a la mínima señal adivinaba todo lo que quería, y continuamente lo obedecía. Se Dice que un negociante genovés encargándole por medio de Cosimo pidió hacer a Donato, un busto de bronce quedando muy bonito, y para llevarlo lejos de metal muy liviano. Acabado, al querer el negociante pagarlo, le pareció que Donato pedía demasiado, por lo que apeló a Cosimo, y este pidió juicio como en un tribunal y se dice que la colocó en su casa entre las ventanas que daban a la calle para poder verla mejor. Cosme, al querer arreglar la diferencia, encontró al negociante muy alejado de lo que pedía Donato, el cual decía que le parecía poquísimo, donde el comerciante, al parecerle demasiado, decía que había trabajado Donato un mes o poco más, y que le pedía más de medio florín por día. Oyendo esto montó en cólera Donato, pareciéndole que le habían ofendido demasiado, diciendo al negociante que en una centésima de hora habría sabido dañar el trabajo de un año; y dando un golpe al busto, lo dejó caer a la calle rompiéndolo en mil pedazos, añadió diciéndole que bien mostraba ser un mercader de judías y no de estatuas. Luego se arrepintió, y le quiso dar el doble, porque la rehiciese, y Donato no escucho sus promesas, ni los ruegos de Cosimo, rehacerlo ya nunca.

Están la casa de los Martelli muchas historias de mármol y bronce, entre otros, un David de tres brazas, (# discrepancias, se atribuye actualmente a alguno de los Rossellino) e infinitas cosas de él, en fe de servicios donadas libremente por el cariño que les tenía; y particularmente un San Juan muy redondo de mármol (#) terminado por él, de tres brazas de altura, muy rara obra, hoy en la casa de los herederos de Ruberto Martelli, y que este recibió de regalo, y sobre la que realizó un fideicomiso, para que no se pudiera vender, sin gran prejuicio como prueba de fe a la amistad de Donato, y de él a ellos, en reconocimiento de la virtud suya, gracias a la protección y acomodo que esta familia le dió mientras aprendía.

Hizo aún en Nápoles una sepultura de mármol para un arzobispo, y desde Florencia fue enviada por el agua, puesta en Santo Ángel de Seggio di Nido, (#) en las cuales tres figuras sujetan la caja del muerto con la cabeza, y en el cuerpo de la caja hay una historia en bajo relieve  maravillosa, que recoge infinitos elogios.

Trabajó en el Castello di Prato el altar de mármol donde se muestra el cíngulo,(#,#) en cuyo compartimiento talló un baile de niños bellos que es maravillosos, que se puede decir que muestra la perfección del arte en esto que es él hacía y en otras cosas. Además hizo, para soporte de dichos trabajas, dos capiteles de bronce, uno aún está allí, y otro fue saqueado de estas tierras por los españoles.

Se produjo que en este tiempo que la Soberanía de Venecia, al oir su renombre, envió por él para ejecutar una estatua a la memoria de Gattamelata en la ciudad de Padua, donde hizo un caballo de bronce (#) en la plaza de San Antonio, en quien se muestra el bufar y el nerviosismo del caballo y el gran espíritu y la fiereza vivamente expresado con arte en la figura que lo monta. Y demostró Donato ser admirable en este vaciado por el tamaño que alcanzó y la bondad de las proporciones, que realmente se puede igualar con los antiguos autores, en movimiento, en dibujo, en arte, en proporción y en diligencia. Porque no solamente hizo asombrar entonces a quienes lo vieron, también a cada persona que en el presente puede verla. Por ello buscaron los Paduanos hacerlo ciudadano, y con toda suerte de halagos retenerlo. Y para mantenerlo le encargaron en la iglesia de los Franciscanos, en el predela del altar mayor, la historia San Antonio de Padua, (#) bajorrelieves hechos con tan buen juicio, que los grandes artistas se quedan maravillados y asombrados, considerando su belleza y variada composición, con tantas extravagantes figuras que disminuyes en perspectiva. Del mismo modo en el dosel del altar hizo unas hermosas Marías (#) que lloran a Cristo muerto.

Y en casa del conde Capo, trabajó un esqueleto de un caballo de madera (no es de Donato) que aún hoy se ve; pero sin el cuello, se fabricó tan escrupulosamente, que hay considerar la metodología de tal obra, juzgando el capricho de su cerebro como extraordinario.

En un monasterio de monjas hizo un San Sebastián de madera, por los ruegos de un capellán amigo y suyo, que era florentino; quién le llevó uno que tenían viejo y tosco, rogándolo que debiera hacerlo parecido. Pero por más que se esforzara Donato en imitarlo, para satisfacer el capellán y las monjas, él no pudo hacer una cosa tosca, quedando con la bondad y calidad que acostumbraba. En compañía de este, puso muchas figuras de barro y de estuco; y de un pedazo de mármol viejo, que las monjas tenían en la esquina en él jardín, extrajo una virgen muy bonita. Y del mismo modo en toda esta ciudad hay infinitas obras, por lo que como milagro fue tenido y de cada persona inteligente fue elogiado, aunque deliberó volver a Florencia, diciendo que si permanecía allí, todo lo que sabía lo iba a olvidar, por las muchas alabanzas que recibía; y que de buen grado a su patria volvía, para ser a continuación allí continuamente criticado, las cuales críticas le incitaban a estudiar, consecuentemente para gloria mas grande. Cuando de Padua marchó, volviendo a Venecia, en memoria de la bondad suya, a la comunidad florentina, en su capilla de los Franciscanos, les dejó un San Juan Bautista de madera, (#) trabajado con diligencia y estudio muy grande.

En la ciudad de Faenza trabajó en madera un San Juan y un San Jerónimo,  no menos considerados que otras cosas suyas.

Vuelto de nuevo a Toscana, hizo en la parroquia de Monte Pulciano una sepultura de mármol (al parecer es del taller) con una hermosa escena; y en Florencia, en la sacristía de San Lorenzo, un lavamanos de mármol, en el cual trabajó también Andrea Verrocchio. (es, solo de Verrochio) Y en la casa de Lorenzo de Stufa hizo bustos y figuras muy buenas y vivas.

Se fue a continuación de Florencia a Roma. Buscaba copiar el mayor número de cosas de los antiguos que pudiese, y estudiarlas, Y trabajó por ese tiempo un tabernáculo del Sacramento que hoy se encuentra en San Pedro (#).

Al volver de nuevo a Florencia, pasó por Siena, donde empezó a hacer a una puerta de bronce para el batisterio de San Juan, y haciendo el modelo de madera y las formas de cera casi terminadas, y a buen término para realizar el vaciado, llegó Bernardetto de Mona Papera orfebre florentino, muy amigo suyo, que volvía de Roma, y era persona ingeniosa, de gran talento en este arte, y poco amigo de los Sieneses, que al ver preparada una obra tan hermosas en honor de esta ciudad, le movió la envidia y la maldad, y comenzó con muchas razones a convencer a Donato de que no debía terminar tal obra, y aún dañar y romper todo lo que había hecho. Y permaneciendo día y noche en persuasión, lo llevó finalmente, después de muy larga resistencia, a manchar su muy limpia bondad con este error. Pues ya convencido de Bernardetto, de que dañar su único esfuerzo, no era injuriar a los Sieneses, sino solamente así mismo, y que era una cosa usadísima, siendo legal que cada autor cambie los dibujos y conceptos. Esperaron un día de fiesta que los aprendices habían ido a pasear, y rompieron todas (dicen que esta pertenece a ese grupo, #) las formas con gran dolor de Donato. Y súbitamente puso tierra por en medio, huyendo a Florencia. Vueltos los aprendices , al encontrar todo destrozado y roto cada cosa, y al no ver a Donato, sintieron que se habían ido a Florencia, y para encontrarlo se pusieron en camino. Quedó en la obra de la Cúpula de Siena un San Juan Bautista (#) de metal, el cual lo dejó sin terminar el brazo derecho del codo hacia arriba, diciendo que como no le habían satisfecho la totalidad del pago, no quería terminarlo si no le daban el doble más de lo que había pedido. De todos estos desórdenes fue causa la malignidad de Bernardetto, que impulsó demasiado vigorosamente en la simplicidad de Donatello. El cual creyó demasiado al amigo que no debía, tarde se percibió de su error.

Trabajó a su vuelta para Cosme de Médicis en San Lorenzo la sacristía de estuco, en las pechinas de la bóveda cuatro tondos en perspectiva, en parte pintados y en bajorrelieves las historias de los evangelistas. Y en el mismo lugar hizo dos puertecitas de bronce en bajo relieve muy bonitas, con los Apóstoles, mártires y confesores; y sobre estos algunos nichos planos, y dentro un San Lorenzo (#) y un San Esteban, y en otro San Cosme y Damián. En el crucero de la iglesia trabajó de estuco cuatro santos de cinco brazas cada uno, también hizo los púlpitos de bronce, (#) y dentro la Pasión de Cristo; que tiene en el dibujo, fuerza, invención y abundancia de figuras y edificios, y que al no poderlo trabajar por su vejez, lo terminó Bertoldo su aprendiz y lo ultimó a la perfección.

En Santa María de Fiore hizo dos colosos de ladrillos y de estuco, los cuales están fuera de la iglesia, para adornar los bordes de las capillas. Sobre la puerta de Santa Croce se ve hoy aun, terminado por él, un San Luis de bronce de cinco brazas, se le inculpó de torpe y como la cosa que peor había hecho, respondió que lo había hecho adrede, porque torpe fue san Luis en hacerse monje dejando un reino.

En resumen Donato fue admirado en todas sus acciones, que en él se puede decir que en practica, en juicio y en saber, fue de los primeros que ilustró el arte de la escultura y el orden en el dibujo moderno; y tanto más merece reconocimiento, cuánto en el tiempo el suyo las antigüedades no habían sido desenterradas, solo columnas, pilas y arcos triunfales. Y fue causa que en Cosme de Médicis le despertase la voluntad de llevar a Florencia las antigüedades que están ahora en la casa de los Médici, y que este restauró de su mano. Era muy liberal, afectuoso y agradable, y para los amigos mejor que para así incluso;

Nunca consideró el dinero, teniendo este en un espuerta con una cuerda colgando del balcón, por lo que cada obrero y amigo tomaba su necesidad, sin decirle nada. Pasó la vejez alegremente, y estando ya muy decaído, tuvo que ser ayudo de Cosimo y otros amigos suyos, no pudiendo trabajar más. Se dice que llegándole la muerte a Cosimo le dejó encomendado su cuidado a su hijo Piero, el cual, muy diligente ejecuto la voluntad de su padre, y le ofreció una renta en Cafaggiuolo, de cuyos ingresos pudo vivir confortablemente. De lo que hizo Donato grande fiesta, pareciéndole estar este seguro y no tener que morir de hambre. Pero no lo tuvo sin embargo un año en renta que se la devolvió a Piero, renunciando en contrato publico, afirmando que no quería perder su calma por pensar en el cuidado familiar y la hacienda del campesino, el cual cada tres días lo tenía alrededor; porque el viento le había descubierto el techo del palomar, o porque le requisaron los animales para pagar los impuestos del municipio, o por la tormenta que le había dañado las viñas y los frutales. Esto eran mucho para él que estaba harto, y que prefería morir de hambre que tener que pensar tanto en estas cosas. Se rió Piero de la simplicidad de Donato, y para liberarlo de este ahogo, aceptó el poder del predio, y como quiso Donato, le asignó en el banco una provisión con los mismos ingresos, o más, pero en dineros efectivos, que cada semana el eran pagados como intereses; de lo que en suma quedó satisfecho.

Servidor y amigo de la casa de los Médicis, vivió feliz y sin preocupaciones el resto de su vida, con lo que llegó a los 83 años, encontrándose tan paralítico que no podía trabajar de ninguna manera, y se estaba en la cama de continuo, en una pobre casita que tenía en el Cocomero, cerca de las monjas de San Nicolás. Dónde, al empeorar de día en día y al consumirse a poco a poco, dicen algunos que no podían sin embargo inducirlo ni con ruegos, ni con consejos o admoniciones de quienes le cuidaban, a confesarse y comulgar al uso de buen de cristiano. No porque no fuera bueno y creyente, sino por el sumo descuido que tuvo siempre en sus cosas fuera del arte. Esto que lo oyó Filippo de Ser Brunellesco muy amigo suyo, y yendo a visitarlo, después de algunos razonamientos le dijo: "Donato, hermano querido, yo vengo viendo que tu vejez te tiene muy cerca del final que llega a cada uno que nace, por lo que, debiéndonos mas que otros conocer la bondad de Dios, por el talento que nos dio, y por el honor que se nos hizo sobre los otros hombres, quiero en recuerdo de nuestra amistad un favor antes de que mueras, el cual no quiero que me lo niegues de ninguna manera". A Donato que siempre le quiso Filippo cordialmente y conocía su virtud, le dijo que lo diera por seguro. Añadió Filippo, que, para los muchos que creían que los talentos elevados y bellos son heréticos, y no creen por encima de su tejado, quería que se confesase y comulgase; y que si no lo quería hacer por amor suyo, lo hiciera al menos por amor a quienes seguían vivos en el arte; para que no se los acusase con el ejemplo de él, de no creer en Cristo. Le pareció extraño a Donato esta petición, pero no pudiendo faltar a Filippo, confesó y comulgó y recibió todos los sacramentos con muy gran devoción. Así dicen algunos de la muerte de Donatello, aunque manifiestamente se conozca que todo es ficción; ya porque fue realmente fiel y bueno, y porque Filippo murió 20 años antes que él, como en su epitafio se lee públicamente en Santa María de Fiore, por lo que es necesario decir, que esto pasó durante alguna enfermedad y no en la muerte, o que todo es falso y un puro cuento de alguien que quiso criticar a los artistas.

Se murió Donato el 13 de diciembre de 1466, y se enterró en la iglesia de San Lorenzo cerca de la sepultura de Cosimo, como él mismo había ordenado, porque estuvieran cerca su cuerpos muertos, como en vida siempre lo estuvieron en espíritu. Cayó mal la noticia de la muerte en los ciudadanos, los artistas y todos a quienes conoció.

donde para honrar al muerto mas que lo habían hecho en vida, le hicieron honorables exequias en dicha iglesia; al acompañarle todos los pintores, los arquitectos, los escultores, los orfebres y casi todo el pueblo de esta ciudad, quién no cesó durante largo tiempo en componer sus distintos elogios en diversas maneras incluso en distintas lenguas, de los cuales para nosotros baste con este solo:


SCVLTVRA H<OC> M<ONVMENTVM> A FLORENTINIS FIERI VOLVIT DONATELLO
VTPOTE HOMINI QVI EI QVOD IAM DIV OPTIMIS ARTIFICIBVS MVLTISQVE SAECVLIS TVM NOBILITATIS TVM NOMINIS ACQVISITVM FVERAT INIVRIAVE TEMPOR<VM> PERDIDERAT IPSA IPSE VNVS VNA VITA INFINITISQVE OPERIBVS CVMVLATISS<IMIS> RESTITVERIT ET PATRIAE BENEMERENTI HVIVS

RESTITVTAE VIRTVTIS PALMAN REPORTARIT.

aprox. Fue la Escultura quien quiso que se levantara el monumento a Donatello, que con sus perfección e infinitas obras, él solo en su vida logró lo que muchos siglos y nobles artistas de renombre, que con el tiempo se habían echado a perder, devolviendo y reconquistando para su patria la palma de la gloria merecida .



Excudit nemo spirantia mollius aera:

Vera cano: cernes marmora viva loqui.

Graecorum sileat prisca admirabilis ayas

Compedibus statuas continuisse Rhodon.

Nectere namque magis fuerant haec vincula digna

Istius egregias artificis statuas.



Quanto con dotta mano alla scultura

Già fecer molti, or sol Donato ha fatto:

Renduto ha vita a marmi, affyto y atto.

Che mas, se non parlar, può dar natura?

 aprox. Golpea suave el bronce como nadie dándole vida, es la verdad, te parecería ver hablar a los mármoles, ya los admirados griegos hacen silencio y si Rodas ata con cadenas sus estatuas pues con mas dignidad se aten las admiradas y egregias estatuas de este artífice.



De obras dejó lleno el mundo, que bien se puede afirmar con la verdad, que ningún autor nunca había trabajado mas que él. Y al divertirse con cada cosa, en todas las cosas puso las manos, sin observar si eran humildes o caros, haciendo incluso las armas de piedra, y cada trabajo bajo y mecánico.
Fue muy necesario a la escultura el impulso que dió Donato en cualquier tipo, medias figuras redondas, bajas y muy bajas de relieve. Porque así como en los tiempos buenos de los antiguos Griegos y Romanos, muchos hicieron las cosas perfectas, él solamente, con una multitud de obras, lo hizo volver de nuevo a la perfección y maravilla en nuestro siglo, donde los artistas deben reconocer la magnitud de su arte, pero más aún que otros los modernos, pues simplificó las dificultades del arte, conjuntando la invención, el dibujo, la práctica, el juicio y cualquier otra parte, que da un talento divino o se pueda esperar de él. Donato era rápido y resolutivo, y con suma facilidad llevó todas las cosas suyas, y se esforzó mas allá de lo que se puede comprometer.

Se le Atribuye por algunos la cabeza de un caballo que está en Nápoles en casa del conde Matalone; pero no es creíble, siendo esta a la manera antigua, y él no había estado nunca en Nápoles. (Curioso y correcto discurrir, que trastocan y hace notar a los correveidiles que en la edición giuntina anduvieron. No me he podido aguantar.) Dejó a Bertoldo, su ayudante, sus trabajos; y máxime los púlpitos de bronce de San Lorenzo, que hizo y pulió en su mayoría, quedando como están en dicha iglesia.

 

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