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MiCHeLÁngelo BOnArrOtI

Florentino,  pintor Escultor y arquitecto.

Texto traducido de "las vidas de los mas excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos", descritas por Giorgio Vasari, Edición Torrentina de 1550.

 

Mientras  los espíritus industriosos se esforzaban a la luz del famosísimo Giotto y sus seguidores con la benignidad de las estrellas, la proporción correcta de talento y, el deseo vivo de Michel Ángelo Bonarroti Florentino de imitar con la excelencia del arte la grandeza de la naturaleza, para alcanzar lo mas posible la sabiduría que muchos llaman inteligencia, aunque en general se esforzaban en vano, hasta que el  benigno rector del cielo dando la vuelta a sus clementes ojos a la tierra y, viendo el infinito e inútil trabajo, los intensos estudios sin fruto, y la presuntuosa opinión de los hombres, tan lejos de la verdad como la oscuridad de la luz, para curarnos de los muchos errores envió a la tierra un espíritu, universal en cada rama  del arte, experto y hábil en todas las profesiones, que trabajando  para si, mostrase la dificultad en la ciencia de las líneas, de la pintura, del juicio de la escultura y de la invención de la verdadera  y garbosa arquitectura. y le dio las vueltas para acompañarlo de la filosofía moral verdadera, adornándolo de la poesía, para que el mundo le admirase y eligiese como imagen singular a seguir en la vida, en los trabajos, en las costumbres, y en todas las acciones humanas, y que  nosotros nos pareciera mas celestial que terrenal su nombre. y porque al considerar que en las acciones  singulares, en la pintura, en escultura y en arquitectura, en Toscana aparecía mas talento siempre que entre otros, poniendo mas esfuerzo trabajando y estudiando con todas las facultades, sobre el resto de la gente de Italia, vino a darle patria en Florencia, dignísima entre otras ciudades, para llenarla de perfección por  virtuosa, por medio de uno de sus ciudadanos, habiéndose ya demostrado grandes principios y maravillas en Cimabue, Giotto, Donato, Filippo Brunelleschi y en Leonardo le dan la mitad del triunfo, y no podría si no ser creído que con el tiempo tendría que ser descubierto un talento que lo demostrase perfectamente gracias a su calidad. Le nace por lo tanto en Florencia el año 1474 (ver relación con la última nota)  un hijo a Lodovico Simon Buonaroti, al que  bautizó Miguel Ángel, llamándole para lo celestial y divino en vez de terrenal. Nacido noble, por que  Simoni ha sido siempre ciudad noble y honorable. Tenía Lodovico mucho hijos, siendo pobre y con pocos ingresos para tantos, colocaba los otros  hijos a algunos miembros, pensando quedarse solamente con Miguel Ángel, al que los otros no igualaban en su facilidad, aprendiendo a dibujar en  los papeles y las paredes. Lodovico, teniendo amistad con el pintor Domenico Ghirlandaio fue a su taller, hablándole de Miguel Ángel. Cuando Domenico,  vio algunos borrones de transferencia de las hojas le dio su probación, él juzgó que tenía talento para el arte. Lodovico, explicó a Domenico de sus cargas con la familia suya, sin beneficio, arreglaron dejar a Miguel Ángel, y acordaron un honesto y justo sueldo, como era costumbre en ese tiempo. Llevó el niño a  Domenico por tres años, el contrato todavía aparece hoy a un diario de Domenico Ghirlandao, escrito de su mano, y de Lodovico Buonarroti los recibos. Estas cosas las tiene  Ridolfo Ghirlandaio hijo de Domenico.

La persona de Miguel Ángel fue creciendo en virtud y  Domenico quedaba asombrado, viendo que algunas cosas no eran de una persona joven, porque le  parecía a él, que no solamente superaba a los otros numerosos discípulos  que tenía, sino que igualaba en muchas cosas hechas de él como maestro. Estaba, Domenico trabajando en la capilla mayor de Santa Maria Novella, Un día que se marcho, se puso  Miguel Ángel a pintar de natural el andamio con algún travesaño, con todos los instrumentos de arte, y los jóvenes que trabajaban. Cuando, Domenico volvió, visto el dibujo de Miguel Ángel, dijo: "sabe mas que yo"; y se quedó pasmado de la nueva manera y de su forma de copiar que, con juicio otorgado del cielo, tenía el joven con esa  edad, tal que un artesano con muchos años de trabajo. Era pues, que todo el conocimiento y energía estaban en su naturaleza ejercitada en el estudio  del arte, porque en Miguel Ángel a cada obra,  se hacia mas divino que humano.

Pronto comenzó abiertamente a demostrar su manera, en la copia que  hizo de un papel de Alberto Durero, (en la edición Giuntina corrige, # se trata de una litografía de Martin Schongauer) que le dió fama. Ya que, había llegado a Florencia una historia de Alberto, en  que los diablos tientan a Santo Antonio, impresa al cobre, Miguel ángel la copió a pluma, y la coloreó, de  manera que no era sabido cual era el original. Para, falsificar algunas formas extrañas de diablos, fue a comprar  pescados que tenían espléndidos colores, y  demostró en esto tanto valor, que adquirió crédito y nombre.

Tenía en esos tiempos sabios, Lorenzo el  magnífico en su jardín, dentro de la plaza pública de  San Marcos, al escultor Bertoldo. No así para vigilar o  guardar las muchas antigüedades hermosas, que  aquél tenía, y colecciones con  gran costo, porque, deseaba él, crear una escuela de pintores y escultores, y puso como guía y al frente a Bertoldo, que era discípulo de Donato, a  quien le pulió los púlpitos. (de san Lorenzo) aunque estaba viejo para trabajar, era un maestro práctico y reputado, no solamente por la diligencia con su amo, sino por los muchos vaciados que había hecho en bronce, de batallas y de algunas otras cosas pequeñas. En el magisterio  entonces, no tenía rival en Florencia.

Se lamentaba Lorenzo, por que amaba la pintura y a la escultura, que en su época no encontraba escultores celebrados y nobles, con reputación, encontró  pintores de grande aprecio, por eso como dije fundó la escuela; y para estas pidió a Domenico Ghirlandao que, si en el taller su tenía entre su gente algún joven que se inclinase a la escultura se lo enviase para cultivar un huerto, donde deseaba ejercitarlo de  manera, que  honrase a él y la ciudad. Domenico le envió gente joven y óptima, entre  otros a Miguel Ángel y Francisco Granaccio; Cuando llegaron al  jardín, encontraron a Torrigiano, persona joven de  Torrigiani, trabajando en barro figuras redondas, que de Bertoldo  habían sido hechas. Miguel Ángel, viendo esto, queriendo superarlo hizo alguna; Lorenzo, viendo tan hermosa voluntad, creo una gran expectativa. Después de  algunos días fue puesto a copiar con un pedazo de mármol una cabeza antigua que estaba por allí. Lorenzo, exaltado, aclamó y pidió provisión, para ayudar a su padre y animarlo con cinco ducados al mes, y le hizo regalar un capote púrpura, y le otorgó un trabajo  en la aduana. Verdad es que toda esa gente joven tenían salarios como pago, mas o menos altos, por la generosidad de este ciudadano magnífico y noble que mientras vivió fueron pagados. Estaba el jardín lleno de cosas antiguas y  excelentes  por su  belleza,  para el estudio y goce espiritual. Llevaba Miguel Ángel continuamente la llave de este lugar nativo, por ser mucho mas atento que los otros en todas sus acciones, y con ganas siempre listo se encontraba.

Dibujó muchos meses en (la Iglesia Santa María del) Carmine  las pinturas de Masaccio. Con tanto juicio ejecutaba  esos trabajos, que asombró a los artesanos y a los otros hombres, creciendo la  envidia, igual que su nombre. Se Dice que, teniendo amistad contraída con el seco de Torrigiano, y bromeando, movido desde las envidias por ver que lo honraban más que a él, y con más valor en el arte, le soltó un puñetazo en la nariz, rota y machacada  quedó marcado para siempre (Benvenuto Cellini lo ratifica por boca del mismo Torrigiano en "Mi vida-13").

Trabajó un niño de mármol en un cuarto, que compró Milano Baldessarre a la manera antigua. Lo llevaron a Roma, y lo enterraron en una viña que luego se escavó. Pasó por antiguo, y fue vendido muy caro. Miguel Ángel cuando fue a Roma, dijo que era suyo, pero no le creyeron.

Hizo el Crucifijo de madera, que todavía está en Santo Spirito di Florencia (#), en el medio tondo  del altar mayor. Y en Florencia, en el palacio de Strozzi, hizo un Hércules de mármol admirable, y tan estimado  que  Giovanni Batista della Palla lo llevó a Francia (Perdido).

Pintó a la manera antigua  una tabla al temple de un San Francisco con el estigma, que está a la izquierda  delante del clavo de San Pedro Montorio en Roma (Desaparecida).

Quiso Agnolo, (Doni) su amigo, ciudadano florentino, al que gustaba mucho tener cosas hermosas,  antiguas  como de artesanos modernos, tener cierta cosa de la mano de Miguel Ángel, estaba comenzando a pintar en un tondo a Nuestra Señora, que arrodillada, levanta  en los brazos al niño para que José  lo reciba. Donde Miguel Ángel introduce, en el giro de la cabeza de la madre de Cristo que sostiene  los ojos fijos en la belleza suma del Hijo,  su contento del maravilloso y el afecto con licencia del Santo anciano. El cual con el mismo amor, dulzura y reverencia, como muy bien se ve  en la cara, al primer vistazo. Ni lo uno ni otro le bastaba a Miguel Ángel para demostrar que era  grande en su arte, por lo que añadió en el campo de este trabajo muchos desnudos, de pie y apoyados; y con mucho diligencia y corrección este trabajo realizó, que de sus pinturas en la tabla, aún que pocas hizo, es la más  terminada y hermosa. Una vez acabada, la envió cubierta a la casa de Agnolo y, con el recadero  una carta, pidiendo setenta ducados para su pago. Le pareció extraño a Agnolo, que esa persona, cobrara tanto por una pintura, aunque él sabía que valía más, y dijo al mandado que eran bastante 40 y eso le dió, Miguel Ángel envió de nuevo al mandado para decir que cien ducados  o devolviera la pintura enviada.  Agnolo, a quien gustó el trabajo dijó: " le daré los 70 "; y él no estaba contento, con la mala fe de Agnolo, por lo que quiso la cantidad doble que él había pedido, y Agnolo tubo que pagar  140 ducados  al mandado.

Fue su voluntad de trasladarse a Roma, por ver a los antiguos de los que decían  maravillas, cuando llegó, en la casa de Galio, frente al palacio de San Jorge, hizo un Baco de mármol, mayor que natural, en torno un sátiro (#), donde logra una maravillosa combinación de miembros,  blancos según la zona y el color de la piedra (mármol)  en el hizo al de mayor de edad  con la  redondez y carnosidad de las hembras y  de la juventud y esbeltez del varón, demostrando esa estatua ser mejor que ninguna otra hecha por los modernos. Con su mirada fija  en el arte del estudio, todo lo recibió de Roma, muy fácil  sus pensamientos se elevaron a las cumbres y de  manera increíble ejercitaba con tal facilidad, tan como las cosas de ver, hechas, devenían en el mármol el porqué de las cosas, y no se parecían a las de ninguno.

El Cardenal Rovano, francés de espíritu despierto, que quiso dejar digna memoria de él en la famosa ciudad,  por lo que encargó una piedad de mármol de un bloque, para ponerla en el templo de Marte en la capilla de la Virgen Maria en San Pedro. Nunca piense ni se canse nadie creyendo poder tener una perfección de dibujo, ni se acabará una obra como ella de un nacido. tal arte con el  mármol en la  corrección, y tal plenitud, le dió  Miguel Ángel, que de cuanto se ve en mármol nada tiene igual de valor.

Entre las cosas hermosas, además de los divinos tejidos, esta muerto Cristo, desnudo, tan divino como este no se puede ver, y  el cuerpo, y los miembros, son  poesía de mármol, piensan algunos, que belleza no hay similar que se vea, ni en la muerte por muerte que le iguale, ni aún de nacido.

Tiene la cara suave y dulce,  los músculos de los brazos en la concordancia con los de las piernas y los del cuerpo, trabajadas las muñecas y las venas, tanto que parece  divino que haya podido un autor de su mano lograr esa maravilla de la piedra en poco tiempo lo que era sin ninguna forma  piedra  natural, alcanza una perfección que la carne rara vez logra formar.

EL esfuerzo de Miguel Ángel y el amor que puso en esta obra, hizo lo que en ninguna otra. Escribió su nombre en la cincha que cruza el pecho de  Nuestra Señora por lo satisfecho y complacido que estaba de sí mismo. Tan real es la figura, que alguien de bello espíritu dejó dicho:

Belleza, honestidad, duelo y piedad, muerte en el mármol, quedad quietos, no lloréis fuerte, no sea que despierte, de la muerte, a pesar suyo nuestro señor tu esposo hijo y padre, su única esposa hija y madre. (en realidad el versito se hizo para una copia puesta en Santo Spiritu)

Fama muy grande adquirió por esta obra. Algunos con poca cabeza dicen que ven, demasiado joven a Nuestra Señora, no será causa ni saben, si dicen. Porque no se dan cuenta que las personas puras no se contaminan, y por ellas no pasa el tiempo, ni aparece  mancha alguna en  la cara, y que los afligidos al contrario que como cristo quedan.  Por esta obra elevó la virtud de su renombre y la gloria, en mas que las otras.

Algunos de los amigos de Florencia le escribieron porque querían que realizase un obra en un bloque de mármol dañado cosa que tenía intención hacer ya tiempo,sin que nada le minara la voluntad el ya estaba camino del embarcadero al saber que Piero Soderini, Gonfaloniere, había razonado de darle a Leonardo da Vinci, el bloque de nueve brazos, cuando  el  gigante  comenzado por Fiesole el de Simone, (fue Bartolomeo di Pietro quien la estropeó) maestro de la mala suerte, lo estropeo, haciendo un agujero entre las piernas y que estaba, en Santa María del Fiore, sin ocuparse de terminarlo por los obreros, que dejado lo tenían por muerto, de los  muchos años de abandono, y allí seguiría no obstante. Lo observó un día Miguel Ángel, calculando si de la piedra se podría extraer una figura razonable sobre lo estropeado por el  maestro Simone. Decidió pedirlo a los obreros ya que estropeado no consideraban que tuviera utilidad ninguna, encontrándose bajo la piedra  de entonces, ser de lo mejor  habiendo nacido de un roto.

Miguel Ángel, hizo un modelo de cera. Como signo del palacio un joven, con una honda en la mano, siendo en justicia defender el gobierno del pueblo reflejándolo en él, defendiendo la ciudad de la hostilidad, como hiciera David. En Santa María de Fiore empezó la obra. Comenzó, rodeando de tablas con una barrera para que no se le viera al trabajar en ello de continuo. Llevó el mármol a la perfección última. Y porque el mármol que el maestro de Simone había estropeado, no tanto, como para dificultar la voluntad de Miguel Ángel, en lo que se determinó, en los lugares en que no pudo trabajar dejó conservados los golpes anteriores del escarpelo de maestro Simone, en la extremidad del mármol, alguno aún se pueden ver en el. No parecía que se pudiese resucitar, del mármol dado por muerto, de Miguel Ángel aquel milagro.

Terminada la estatua, de tan lograda estaba, que se creó un conflicto de como  conducirla mejor y  colocarla en la plaza de la Signoria. Giuliano da San Gallo y su hermano suspendieron de cáñamos la estatua sobre un castillo de madera que le hicieron, tal que balanceándose  no se golpeaba la piedra en las sacudidas, y con las vigas la deslizaron hasta  la tierra, con  tornos de obra, allí, la levantaron y la descubrieron. Retirada, calamitoso fue para todo lo similar que se había hecho en piedra, ya fuera en Roma del canto del Marforio, ni del Tiber, ni de los gigantes de Monte Cavallo, ni el Nilo del Belvedere para nada cuentan. Miguel Ángel la terminó con tanta excelencia, belleza y  medida. Porque las piernas de contorno esbelto, de caderas  divinas; equilibradas, con gracia, suavemente posando a la vista como ningunas, los miembros, pies, manos y cabeza son prueba  de combinación, calidad artística e igualdad, si se ha visto esta obra no debe preocuparse por ver otra de otros artistas, ni siendo de esta época ni de ninguna otra. La estatua fue levantada en el año 1504, Soderini pago a Miguel Ángel por su elaboración 800 escudos, y por el renombre que alcanzó con esta escultura, le fue también encargado por el Gonfalonieri, un David de bronce que él hizo, y que se envió a Francia (Perdido en el castillo de Bury, queda un dibujo suyo #).

También empezó y no terminó dos tondos de mármol, uno para Taddeo Taddei (#), hoy en su gabinete, y otro a Bartolomeo Pitti (#), que Miniato Pitti del  Monte Olivo, persona versada  en ciencias y mucho en  pintura, regaló a su amigo  Luigi Guicciardini. Admirables, e ilustres obras se las consideran. También, en Santa María de Fiore, empezó un san  Mateo en mármol por esta época (#).

En tanto que estaba pintando la sala del consejo, el sin par  pintor Leonardo da Vinci, tal como es narrado en su vida, Piero Soderini, entonces Gonfaloniere, viendo la gran virtud en Miguel Ángel, le encargó una  parte de esta sala, para que compitiera en el muro enfrentado con Leonardo , decorándolo con la composición de la guerra de Pisa (Batalla de Cascina). En la hospedería de los Tintoreros del Santo Onofre tenía una  habitación  Miguel Ángel, donde comenzó un cartón muy grande que no dejó a ninguno ver. Con  desnudos de pié,  bañándose en el río Arno bajo el calor, en el instante  mismo en que se da la alarma, queda representado como sintiendo el ataque enemigo; salían de las aguas los soldados apresurándose en vestirse, se extraía y se ve de lo dibujado de las divinas  manos de Miguel Ángel, armándose, calzándose pidiendo ayuda a los amigos para ceñirse la coraza mientras es atacado por el enemigo, otros tomaban las armas, y muchísimos, combatiendo a caballo, empezando la batalla. Estaba un viejo con una guirnalda de hiedra encima para hacerse sombra, sentándose, intentando meter los pies en las calzas, que no entraban por estar mojados, sintiendo los tambores y el rumor de los soldados, y los gritos  del tumulto, estiraba a la fuerza una calza, allí se veían en la figura,  los nervios de los músculos, y hacía un gesto desde la boca hasta la punta de los pies,  de que de sufría y mucho lo cual se mostraba. Estaban también tambores, y algunos que corrían a luchar desnudos envolviéndose en ropas; estaban  doblados, de rodillas, de pie o, en aptitudes extravagante en escorzo, suspendidos en el aire cayendo. Formaban grupos de muchas figuras esbozadas de manera distinta. Algunos contornos estaban al carbón, otros iluminados, y difuminados al blanco de yeso, sabía demostrar que conocía la profesión. El resto de los mortales, y los artistas, quedaron como estúpidos viendo el cartón  expuesto de Miguel Ángel. Figura divina a la vista de los trazos, (dicen algunos que los vieron) que ni siquiera de su propia mano, ni de otros, nunca se ha visto llegar a ese talento en el arte, tan divino.

Se puede creer de que es cierto, en gloria de Miguel Ángel, una vez terminada y con gran rumor fue llevado a la sala del papa. Siendo la cosa, que todos los que estudiaron el cartón, fueron célebres, tanto paisanos Florentinos como forasteros. De las personas que estudiaron se encuentran su amigo Aristotile de San Gallo, el español Alonso Berruguete, Ridolfo Ghirlandaio,  Francesco Granaccio,  Baccio Bandinello, seguidos de Andrea del Sarto, Francia Bigio, Iacopo Sansovino, el Rosso, Maturino, Lorenzetto, y el niño de entonces Tribolo, Pontormo y Perin del Vaga, los cuales  fueron y siguen siendo excelentes artistas florentinos. Siendo mucho el estudio del cartón (Bevenuto Cellini también lo rubrica), este fue trasladado a la sala grande de arriba de los Médicis y  puesto en manos de los artistas, sin ninguna seguridad.  Enfermado el Duque Giuliano, no ocupándose mientras ninguno en tal cosa, estos lo trocearon, y lo dividieron, repartiéndolo en muchas partes, tal que se encuentra en muchos sitios, (En la edic. Giuntina repite atribuyéndole la culpabilidad a Baccio Bandinelli durante las revueltas de 1512) aún se pueden ver algunas partes (queda un grabado de M.A. Raimondi # y un esbozo de Bastiano da Sangallo #) en Mantua, en el archivo del mantovano gentilhombre Micer Uberto Strozzi, tenidos por el hijo con gran reverencia. Y es cierto  que es más divina que  humana la obra.

El Renombre de Miguel Ángel era enorme, por la piedad, el gigante de Florencia, y por el conocido cartón, y el Pontífice Julio II  decidió encargarle su sepultura. Se reunieron para hablar juntos, y establecieron levantar una tumba en memoria del papa, testimonio de la virtud de Miguel Ángel, superando en belleza y mayor invención, a las imperiales antiguas con el espíritu que  hubo en Roma. Hizo un modelo pleno de figuras, y difíciles adornos, para poder verse desde todas las bandas. La comenzó limpia sin nada, y la concluyó en un cuarta parte de la obra, en arquitectura y adornos. Comenzó con algunas victorias (hizo una #), que tienen debajo prisioneros (2 # #, en el Louvre que regaló a Strozzi), anunciando el dominio sobre infinitas provincias, en aptitudes distintas, de las que se conservan cuatro, (# # # #) sin terminar en Roma. También hizo un Moisés de mármol, de cinco brazos de altura, de insuperable belleza, ni incluso por las antiguas obras, con aptitud  muy grave, sentado,  con una mano sujeta las tablas y con la otra se mesa la larga barba,  que aun de  piedra los cabellos entre la mano son finos y de suave impresión que para la escultura es de mucha dificultad  por tener que  esculpirse  muchos tal que parecen hechos por pincel de pluma así como los vestidos, como en pincel  parece haberse convertido el hierro, sutilmente como flexibles quedan. Es absoluto, y tiene un aire verdadero de príncipe terrible con belleza de santo a quien apelar y dan deseos de cubrirlo  con un velo translúcido de tanto  esplendor. Allí había puesto  Dios la  divinidad en el mármol en como hizo en el sacratísimo rostro, con preciosos pliegues de muy elaborados bordes,  que con lo desbastado donde terminan los tejidos continua más allá con los músculos y  brazos, con sus  nervios y los huesos y las manos en suma de la  perfección y de la belleza, siguiendo las piernas, y las rodillas, y arreglados calzados hechos con los pies, hasta allí su trabajo parece terminado, que hoy se  puede decir de Moisés, que en tanto ha Dios dispuesto de preparar el cuerpo, que ha querido resucitarlo de las manos de Miguel Ángel antes que los otros.  Los Judíos, vienen los sábados y hacen, una fila, de mujeres y otra de los varones, vienen a visitarlo y adorarlo como divino, por no parecer humana  la cosa. Fue terminada gracias a la generosidad de Francesco Maria Duque de Urbino fue descubierta al tiempo de la columna de Pablo III y a continuación de la sepultura de éste.

Fuera que quiso el papa, expulsados los Bentivogli, conmemorar con una estatua de bronce la toma de Bolonia.  Miguel Ángel se encontraba trabajando en la sepultura, sin intención de dejarla, se le ordenó que la interrumpiera y le enviaron a Bolonia. Hizo una estatua de bronce representando al Papa Julio, con una altura de cinco brazos, en aptitud de majestad y de hermoso aspecto, mostrando en la ropa magnificencia y riqueza, y el espíritu de la cara, fuerte, dispuesto, y terrible, colocada en una hornacina en la puerta de san Petronio. Mientras trabajaba pasó por allí el pintor y orfebre Francia (Francesco di Marco di Giacomo Rabiolini) que había oído hablar de su fama, y no conocía sus obras, aprovecho para visitarlo junto con unos amigos.  Con astucia Miguel Ángel, le preguntó que le parecía la obra.  "un vaciado muy bonito es" respondió Francia. quiso entender Miguel Ángel que elogiaba mas el bronce que el arte y le respondió con cólera  "tu y el Cossa, en el arte iros a un burdel a perder la Virginidad", por lo que quedó muy ofendido Francia ante los presentes. Fue la Soberanía de Bolonia a ver la estatua, y le pareció bien de parecido y terrible, le dijeron a Miguel Angel, que tenia una aptitud que mas parecía que amenazaba que daba la bendición. Respondió riéndose  Miguel Ángel: "hecha para la maldición está". No Lo tuvieron a bien estos señores, pero el papa, que lo entendió, en persona le entregó trescientos escudos más. Los Bentivogli, artillería de ella hicieron, siendo vendida al Duque Alfonso de Ferrara, que guardó la cabeza en su guardarropa, (tambien está perdida) "la Julia" la llaman.

Había el Papa retornado a Roma, y en memoria de su tío, ordenó que se pintara la bóveda de la capilla sixtina. Parecía dada la amistad, y que era pariente Raffaello, de Bramante, que no le iban a encargar el trabajo a  Miguel Ángel. Pero en representación del papa, y por orden de Giuliano de San Gallo, le fueron a buscar a Bolonia. Al volver le propusieron que hiciera todas las paredes de la bóveda  de la capilla fue el mismo papa quien lo ordenó. Y quince mil  ducados fué lo que fijaron como precio. Dada la magnitud de la obra Miguel Ángel se vió  forzado de pedir ayuda, Se había conjurado para que todo lo que se hiciese se considerara subordinado suyo, enseñando como se dibuja y se pinta.  Alto apuntaba buscando la fama y empujando con lo mejor en el arte, dio comienzo con los cartones, y queriendo colorear al fresco cosa que no había hecho antes hizo venir algunos amigos suyos desde Florencia con mucha experiencia para ver el método con el que trabajar, llegaron a roma, Granaccio, Giulian Burgiardini, Iacopo di Sandro, el Índigo Viejo, Agnolo di Domenico y Aristotile, haciéndoles empezar algunas pruebas, no quedó satisfecho, estando alejado de lo que quería conseguir. Una mañana se encerró en la capilla y no les abrió ni los recibió en su casa. Se ofendieron porque la broma duraba, y tal que vinieron, se fueron de Roma avergonzados marchando a Florencia,  Miguel Ángel había tomado la decisión de encargarse de toda la obra el solo, conduciéndola con el estudio y su esfuerzo a la perfección. No la enseñaba a nadie lo que aumentaba el deseo de verla. 

Se encontraba el Papa Julio deseoso de ver como iba la obra, y en más aumentaba por el hecho de tenerla oculta, intentó un día verla y no le abrieron, pues Miguel Ángel no quería enseñarla. El papa cada vez mas impaciente, quería verla de una u otra manera,  Miguel Ángel sospechaba que sus obreros lo traicionarían por dinero, receloso les hizo prometer que no le abrirían ni al mismo papa. Para ponerlos a prueba, dijo que iba a pasar unos días fuera de Roma, pero se quedó en la capilla a solas trabajando. El papa fué advertido que Miguel Ángel no estaba, e intentó entrar en la capilla, siendo el primero en entrar, sobre él, Miguel Ángel arrojó maderos y tablas desde el andamio, siendo forzado a salir conociendo su carácter. Miguel Ángel observó que no había obrado bien, y se escapó por una ventana de la capilla, Encontrándose con Bramante, le dejó la llave de la obra y se volvió a Florencia, esperando que Bramante lo calmara. Cuando llegó a  Florencia,  y escucho lo que se murmuraba sobre el papa, entendió que era mejor no volver a Roma. Pero Bramante y sus amigos le rogaban que volviera, pues la cólera  del papa se había apagado, y este no quería que la obra quedase inacabada. El papa escribió al Gonfaloniere de Florencia, Pieri Soderini para que pusiera a Miguel Ángel a sus pies, porque perdonado era,  Piero habló con  Miguel Ángel, que no quería volver por no tener confianza en el papa. Piero deliberó enviarlo en embajada para su seguridad, el reverendísimo Cardenal de Volterra, hermano de Piero Soderini, recibió el mandato de llevarle ante el papa, Miguel Ángel accedió con esta consideración, y, cuando  llegose ante él estaba indispuesto, y lo mandó con uno de sus obispos, Fuera que lo presentase de parte suya. O Fuera que lo presentó ante el papa, que tenía el bastón sujeto, que defendió en nombre de Piero a Miguel Ángel, llamándole hombre ignorante y que lo perdonara por ello. El papa se enfadó dándole un bastonazo al obispo diciéndole que el ignorante era él, y bendijo a Miguel Ángel. El Papa lo mantuvo con regalos y halagos y este trabajó, terminando la obra y dejándola perfecta.

Notas. Existe una carta de Miguel Ángel fechada el 2 de mayo de 1506 dirigida al arquitecto Giuliano da Sangallo :"...Antes de abandonar su presencia  pedí parte del dinero necesario para proseguir la obra (el sepulcro del Papa) Su santidad me dijo que volviera el lunes. Así lo hice y el martes y el miércoles y el jueves ..... mas, llanamente me pusieron en la calle..."

En 1524 existe otra carta ".. El Papa Julio cambió de opinión acerca del sepulcro y no quiso que se hiciera, sin saberlo le solicité dinero  y fui expulsado de la cámara. Enfurecido por el insulto abandoné Roma..."

En octubre de 1542 existe otra carta "Insté al Papa con todas mis fuerzas a proseguir con el asunto (del sepulcro) y mandó un camarero que me despidiera ..."

Existe otra fechada el 8 de julio de 1506 "...Miguel Ángel  el escultor que nos abandonó sin razón y por mero capricho....le restableceremos el mismo favor apostólico que gozaba antes de abandonarnos"

Esta pintura a iluminado el arte, como una linterna, a iluminado el mundo, que ha estado entre tinieblas durante cientos de años. No tienen porqué preocuparse por las novedades los pintores, o invenciones en las posturas, ropajes, y aspectos, pintados de diferente manera, y la "terribilità" de las cosas,  con tantas modalidades,  porque todo el atrevimiento y perfección, como lección magistral, dejado está. Que se asombren quienes sepan distinguir en los escorzos, y en las figuras, la perfección de los contornos, esbeltez y redondez magníficas, y con gracia en los bellos y proporcionados desnudos sedentes, dándose la vuelta, sosteniendo festones de hojas de encina y roble,  escudo de armas del papa Julio, que indicaba a un tiempo, que estaba allí la edad de oro, ya que a continuación de su Gobierno, se padeciera en Italia miserias y  tormentos de Italia, en prueba de ello, es cosa que las figuras sostienen algunos medallones,  que tienen  historias en bronce y oro del Libro de los Reyes. Para la majestad y grandeza de Dios, lo presenta (1ª escena central, empezando desde el juicio universal, se puede visitar en 3d con alta resolución)  dando la luz a las tinieblas con los brazos abiertos, sujetándose solo el mismo, sin artificio. Con discreción y belleza hizo el segundo, con la Luna y el Sol creándose por  Dios, con cuanto talento, muestra muchos ángeles (Vasari llama "putti" a cualquier elemento decorativo aunque en general se trata de un ángel) allí, que lo sostienen en un escorzo terrible, hecho con piernas y brazos, con la misma historia pintada, creando los animales y bendiciendo la  tierra, se le ve volando en escorzo en la bóveda, tal que si te paseas por la Capilla, parece cambiar la orientación. Está apartando la tierra del agua, siendo por cálculo  y las manos de Miguel Ángel,  hecho muy divino, solamente  digno de su talento. Un trabajo muy bonito. Siguiendo este, realizó la creación de Adán, donde  Dios es representado siendo transportado por un grupo de ángeles desnudos figurando como una paloma, que parece estar soportando el peso del mundo, en su movimiento abraza a algunos ángeles con uno de sus brazos, sujetándose con venerable majestuosidad, con el otro tiende la mano derecha a Adán, en una pose y con unos trazos de tal calidad, que parece haber sido creado por el mismo dios, en vez de el pincel de semejante hombre. Bajo ésta, sigue la escena en que Eva surge de la costilla de Adán, con dos desnudos: una presa del sueño, y la otra, revivida de Dios. Bendito el pincel de este ingenioso artista, pues se reconoce la diferencia entre el sueño y la vigilia, apareciendo quieto, como humano, su majestad divina. Siguiendo,  representa el momento, en el que Adán es tentado por una mujer, mitad serpiente, y muestra la manzana en la que encontrará su muerte. Se le ve siendo expulsado con Eva del Paraíso. Encolerizado, está ejecutando el mandato del Señor, la figura del Ángel, que aparece con grandeza. Disgustado, en pecado con temor a la muerte, se ve la actitud de Adán, como la mujer, que reconoce la vergüenza, y el desea el perdón, con una postura en que estrecha los brazos, con las manos torciendo el cuello hacia el pecho. El gesto hacia el Ángel, se intuye que tiene más miedo de la justicia, que esperanza en el perdón divino. Bella también, es la escena del sacrificio de Noé, como  imágenes están, el que trae la leña, el que sopla en el fuego, y  los que van a degollar a la víctima, realizada con la misma  consideración que las otras. Y, con el mismo arte y juicio, mostró la escena del Diluvio, con hombres muertos, y otros, que asustados  buscan como pueden,  la salvación de sus vidas. En sus caras se ve la vida prendida de la muerte, y el miedo, y el terror, se ven a muchos con compasión, ayudándose a subirse a una piedra, buscando refugio. Hay uno, que abrazado a otro casi muerto, intenta salvarlo tal que al natural, no podría mostrarlo mejor. La escena de Noé, borracho de vino, durmiendo desnudo ante su hijo, que se ríe de él, y de los otros dos, que lo están cubriendo. No existen palabras para decir lo bien hecha que está la escena, con virtud  incomparable, que no puede ser superada por artista, sino por sí misma. Y lo  hecho lo alentó más, y se mostró aún mayor, en las cinco sibilas y en los siete profetas,  de a cinco brazos o más cada uno, con posturas, vestidos, y ropajes distintos y bellos, y todo ello  con el fin de que parezca como algo divino ante los que saben ver sus rasgos,  está realizado con una invención y un juicio maravilloso. Se ve a Jeremías con las piernas cruzadas, el codo sobre la rodilla, la  mano posada en la barba,  y la otra sobre el regazo, con la cabeza inclinada, representando su melancolía y amargura, pensado, y meditando por su pueblo. En dos ángeles detrás, se ven de igual manera, a la primera sibila bajo él, la vejez, en dirección a la puerta, envuelta en ropajes, la sangre helada con el paso del tiempo, le hace sostener el libro que está leyendo muy cerca de los ojos, para hacer creer que la vista está cansada. Está la figura de un viejo profeta, tiene un movimiento muy hermoso, vestido con ropajes, sujetando en una mano un rollo de profecías, y alzando la otra, volviendo la cabeza, como queriendo decir cosas grandes y sagradas. Atrás, dos ángeles le sostienen los libros. La otra sibila, en postura contraria a la de la sibila mencionada, sostiene el libro alejado de sí, pasa una página, mientras cruza una rodilla sobre la otra, discurriendo con gravedad lo que debe escribir, mientras, un querubín detrás de ella, soplando un tizón, le enciende la luz. Esta imagen tiene un bello rostro, bien peinado y está vestida de paños, tiene los bellos brazos desnudos. Bajo la sibila hay otro profeta, que ha tomado un pergamino. Lo lee distraído con emoción y atención. En su expresión se puede ver que le gusta lo que lee, se parece a una persona real, discurriendo sobre algo. Hay a un viejo sobre la puerta de la capilla buscando en un libro con deseo, furioso de no encontrarlo.  Está con una pierna bajada y otra en alto, sin darse cuenta de la incomodidad. El aspecto de esta figura es muy hermoso, con  formas plenas, y ropajes con pocos pliegues, quedando bello. Otra sibila, está vuelta hacia el otro lado del altar, enseñando escritos, y no es menos admirable, con sus ángeles, que las otras. Es de considerar, al profeta que está encima, entregado a sus pensamientos, con un libro sobre las piernas, con mano en el libro para señalar por donde va leyendo, y el otro brazo apoyando el codo sobre el libro, la mejilla sostenida por la mano, está siendo llamado por uno de los ángeles que tiene detrás, y vuelve la cabeza sin mas. Se ven, rasgos sacados de la misma naturaleza madre, autentica del arte, porque viéndose una figura bien estudiada, esta puede enseñar todos los preceptos que necesita un artista. Sobre el profeta, hay una perfecta vieja, sentada con gracia extraordinaria, que estudia en un libro, rodeada de dos bellos ángeles. Representando a Daniel escribiendo en un gran libro, está la figura de un joven, que no es posible añadir nada mejor a la excelencia por un nacido, toma algunas cosas de varios textos, y las copia con avidez increíble. Y sosteniéndole el libro mientras escribe, pintó un angelote entre sus piernas, no es comparable con el pincel de ningún artista. Y lo mismo se puede decir de la Líbica, que habiendo escrito un gran volumen, se pone en pie en una postura muy femenina, al mismo tiempo se levanta y cierra el libro, algo dificilísimo e imposible, para cualquier otro maestro. ¿Qué podemos decir de las historias de las cuatro esquinas, en las pechinas de la bóveda?, David esta en una, y con la fuerza de la juventud, vence al gigante cortándole el cuello, con asombro de los soldados del campamento. Viene la historia de Judit; en la esquina de enfrente, donde aparece el cuerpo de Holofernes que con la cabeza cortada muere. Como es de maravilloso las expresiones que logró que, mientras ella pone la cabeza cortada en una cesta que lleva en la cabeza, una sirvienta principal, que se agacha para que Judit pueda colocarla bien. En todo esto levantando las manos, cubre la cabeza, mientras vuelve la suya hacia el muerto, que aún se contrae alzando una pierna y un brazo, teniendo en los ojos miedo, a que les descubra el enemigo con el muerto. La pintura mas considerada de todas, es la serpiente de Moisés, que está en el altar en la esquina izquierda, bella, hermosa, y divina sobre todas las demás, porque se ve la masacre que viene de la lluvia de serpientes, y de sus mordeduras, y está Moisés, que convierte en una serpiente de bronce, un madero, hay distintas muertes, donde están desesperados, y sin esperanza por la mordedura de las serpientes. Se ve, que el atroz veneno, que los mata con espasmos y temores en la cara, que no dejan de retorcer sus piernas y brazos, aunque permanecerán sin moverse. Bonitas son las figuras que están mirando a la serpiente, el dolor es menor, volviendo a la vida, la miran con gran atención. Está una mujer sujeta por un hombre, donde se ve como la ayuda y lo necesitada que ella está por el miedo a la picadura. En otra escena del mismo modo, donde se ve a Asuero, que está tumbado, leyendo la ley, hay figuras muy hermosas; como el hijo con tres, que comen sentados en la mesa, donde representa al consejo que se formó para liberar al pueblo judío y deponer a Aman, extraordinaria reseña de un escorzo, pues el cuerpo y el brazo echado hacia delante,  parecen vivos y con relieve hacia fuera. Similar efecto produce la pierna que sale hacia fuera y las otras partes que van hacia dentro, cosa difícil y hermosa entre figuras hermosas y difíciles. No se puede decir la diversidad de las cosas, las ropas, la expresión de las caras e infinidad de cosas nuevas extraordinarias y bellas, todo concebido con ingenio; con figuras todas ellas en escorzos hermosos. Todo es Divino y loable. ¿Quién viendo la terribilitá de Jonás, no se sentirá perdido, admirando la última figura de la capilla? Con fuerza artística, la bóveda curvándose debido a la inclinación de las paredes, es sostenida en apariencia por esa figura, que al inclinarse, con sombras y luces, parece que se curve hacia atrás realmente. Esta es la edad feliz, autores bienaventurados, podéis llamarla así honradamente, pues en vuestro tiempo habéis podido con esta fuente de luz quitaros las vendas de los ojos, sin tinieblas descubriéndose (debió terminar antes del 1/11/1512 cuando se dio la primera misa) el velo con la guadaña de la inteligencia forzando a Miguel a imitar el Ángel del cielo, ahora ya se puede imitar todas las cosas. Se pudo oír a todo el mundo corriendo por todas partes, al descubrirse la bóveda, y esto bastó para que todos se quedaran mudos, y pasmados.

El Papa, elevada su dignidad, quedó alentado por esta obra, a emprender mayores empresas, pagando a Miguel Ángel con dineros, y ricos títulos. Volvió a la sepultura del papa, trabajando en ella continuamente y en los proyectos de las fachadas de la capilla, y quiso la fortuna envidiosa de su renombre, que no se llegara a fin, lo que había sido iniciado con tanta perfección: pues ocurrió que murió el entonces papa Julio, por lo que se interrumpió esta obra. Fue elegido el Papa León X, espléndido de ánimo, y valor no menos que el de Julio, y queriendo dejar memoria suya en su patria, por haber sido el primer pontífice de la misma, quiso mandar esas maravillas que un grandísimo príncipe puede hacer. Que se hiciese la fachada de San Lorenzo de Florencia, y la biblioteca e iglesia construida por los Médicis, quedando parada un tiempo la sepultura de Julio. Hubo muchos y distintos razonamientos acerca de este asunto, porque querían compartir esta obra muchas personas, y deseaban muchos artistas, concursar por su arquitectura en Roma, ante el Papa: Baccio d'Agnolo hizo proyectos, de San Gallo (Antonio), Andrea Sansovino, el de Urbino (Rafael), que, el Papa, hizo llamar de Florencia con este fin por su talento agraciado. Miguel Ángel hizo una maqueta (#), y no quería que nadie llevara la arquitectura, ni le mandase ni le ayudara, sino solo su voluntad. Por lo que no la hizo ni él ni ningún otro, y que los maestros, desesperados, volvieran a sus trabajos habituales.

Miguel Ángel yendo a Carrara, pasó por Florencia, con la orden de que, Jacopo Salviati, le pagara mil escudos de comisión que le debían. Jacopo se encontraba reunido con unos ciudadanos por unos asuntos, Miguel Ángel no quiso esperar, y se fue rápidamente a Carrara. Jacopo le mandó los mil escudos de Florencia a Carrara. El mandado quería que le hiciese un recibo, diciendo que no era por el, sino para las cuentas del Papa, le dijo que se volviera con el dinero, que no hacía recibos para otros. por lo que el enviado volvió sin el recibo para lacopo. (el recibo existe fechado y firmado el 3 de Enero de 1517) 

Aún hizo Miguel Ángel, para las ventanas enrejadas  de los Médicis, una maqueta  para el palacio, es, la esquina donde están las estancias, habitación pintada y trabajada de estuco por Giovanni de Udine que es muy loable, (desaparecieron los estucos, pinturas y celosías) y las celosías de cobre labrado, encargadas de diseñar al orfebre Piloto,  que son verdaderamente algo admirable.

Cuatro años consumió Miguel Ángel extrayendo mármoles, aunque es verdad, que mientras se extraía el mármol, hizo maquetas de cera y otras cosas para la obra. En tanto se alargaba la empresa, el dinero asignado por el Papa a este trabajo, se agotó en la guerra de Lombardía, y la obra quedó inacabada, pues no se hicieron más que los cimientos, para sostenerla antes de la muerte de León, y se trajo desde Carrara una gran columna de mármol que se dejó en la plaza de San Lorenzo.

La muerte de León, tanto en Roma como en Florencia, conmovió a las artes y los artistas, ya que mientras vivió Adriano VI, Miguel Ángel solo trabajó la sepultura de Julio. Muerto Adriano, y nombrado Papa, Clemente VII, queriendo incluirse en las artes de la arquitectura, la escultura y la pintura no menos deseoso que sus otros antecesores, y que León, de dejar fama, llamó a Miguel Ángel, y razonando con él de las cosas, decidieron comenzar la sacristía nueva de San Lorenzo en Florencia.

Volviendo de Roma, hizo la cúpula que se ve (#), la  trabajó con una composición variada, encargando al orfebre Piloto una esfera (#) de 72 caras, que es muy hermosa. Mientras la estaba abovedando, algunos pidieron a sus amigos que le dijeran: «Miguel Ángel, está la de Brunelleschi» dándole a entender que debería variarla, a lo que les respondió: «Se pueden variar las piedras, hacerla distinta, pero mejorarla no.» En su interior hizo cuatro sepulturas, como adorno de las paredes, para los cuerpos de los padres de los dos Papas: Lorenzo el viejo y su hermano Julián, y para el hermano de León, Julián (#) , y su sobrino, el duque Lorenzo (#). Imitación de la sacristía vieja, que había hecho Filippo Brunelleschi, pero con otro orden en la ornamentación, componiéndola, en el modo más variado que se ha podido hacer en los tiempos, y por alguno de los maestros antiguos o modernos; tal novedad consiste en que hizo las basas de los capitales, puertas y sepulturas de los tabernáculos en la medida del segundo libro de Vitrubio y las antigüedades, que muchos hicieron siguiendo la norma, (proporción áurea) sin añadir nada más. En los espíritus grandes están incluidos estas licencias ya que el sonido lejano del misterio que no está a la vista, y con imaginación quieren imitar las noticias en unos ornamentos que tienen más de grutescos, que de razón y regla. Gratitud perpetua e infinita, le deben los artistas, porque rompió los lazos y cadenas, de lo que se hacía de continuo, y de una sola manera.

En el mismo lugar en la biblioteca de San Lorenzo, mostró y dio a conocer aún mejor sus nuevas ideas, con unas ventanas en una bella distribución (#), en las formas de las tribunas y  la maravillosa entrada a este edificio (#). Ni ménsulas resueltas con mas gracia se ha visto, con extraordinarios cuadros  en los tabernáculos, ni escalera más cómoda se ha hecho, que para mejor uso, rompió los niveles, y varió los perfiles de los peldaños, que estupefactos se quedaron.

Envió a su discípulo, Pietro Urbano de Pistoia, a Roma, para hacer un Cristo desnudo, llevando la cruz (#, #), figura muy milagrosa, colocada junto a la capilla mayor, al lado de Minerva (iglesia de Santa Maria sopra Minerva) por Micer Antonio Metelli.

Continuó la obra en la sacristía dicha, con siete estatuas, unas terminadas y otras no (se aceptan en general el espinario # , y el boceto de la deidad fluvial #); sumadas a la creación arquitectónica en las sepulturas, con lo que superó a cualquier otro artista en estas tres profesiones. Estatuas que testimonian ello, terminado el esbozo y trabajadas en mármol, que se ven en este lugar: una es Nuestra Señora (#), sentada con una pierna sobre la otra, mientras el Niño, a caballo sobre el muslo más alto, volviéndose, pidiendo la leche con gesto hermoso hacia la Madre , y ella, sosteniéndolo con una mano y apoyándose en la otra, se inclina para dársela. No están acabadas todas las partes de la estatua, la obra perfecta se puede reconocer y el boceto con las huellas del escarpelo.

No se puede considerar que la tierra sea suficiente por la grandeza de ambos cuando hizo las sepulturas del duque Julián y del duque Lorenzo de Médicis, y quiso acompañarlas de todas las partes del mundo, y que cuatro estatuas se colocaran en medio y cubrieran sus sepulcros: a unas les llamó la Noche y el Día y a otras la Aurora y el Crepúsculo. Con bellas formas posturas, y trabajados músculos, hechos con arte, tal que si se perdiera serviría para volverlo a su prístina luz. Están las estatuas  de dos capitanes armados: uno, con gesto sabio, el pensativo duque Lorenzo, con hermosas piernas, hechas de tal modo, que yo diría que no se puede ver nada mejor. Con una garganta el duque Julián, y una cabeza cavidad de los ojos, perfil divino de la nariz, hendidura de la boca y cabellos tan divinos, como las manos, brazos, pies y rodillas; todo lo hecho allí, esta cuidado de tal forma que no te saciarías de verlo. ¿Quien observa la belleza del calzado, y de la coraza? parece celestial, y no mortal. Pero, ¿No es capaz de provocar un estado melancólico, y trastornar la escultura femenina desnuda de la Aurora?. Soñolienta, al levantarse solícita, se ve en su postura, dejando el lecho de plumas, como si al despertarse hubiera encontrado cerrados los ojos de este gran duque; Amargada por eso se retuerce, dolida en su belleza, continua en signo de gran dolor. ¿Y de la calamitosa Noche, qué podré decir de esta rara estatua única? ¿Se ha visto en algún siglo en estatuas antiguas ni modernas este arte? Duerme a solas, y se ve en ella la quietud el dolor, y la melancolía, de quien pierde algo grande y honrado. A todos, indeterminadamente obscurece la noche, esta noche, o sea que oscurece a quien piensa dibujar, o esculpir en algún momento y piensan no digo ya en sobrepasar, nunca podrán compararse a él. En esta figura se ve el sueño, porque es tal como una imagen dormida. Fueron muy cultas personas las que hicieron rimas vulgares, y versos latinos en su honor, como éstos, de cuyo autor nose sabe. (si se conoce, Giovanni Battista di Lorenzo Strozzi llamado "el viejo")

La Notte che tu vedi in sí dolce atti;
Dormir, fu da uno angelo scolpita
In questo sasso; e perché dorme, ha vita: 
Destala se no 'Icredi, e parleratti.

(La noche se ve en tan dulce actitud, duerme, fue esculpida por un ángel en piedra, y porque duerme está viva  si no lo crees y la despiertas te hablará)

A los que respondió Miguel Ángel en nombre de la Noche:

Grato mi è il sonno, e piú l'esser di sasso
Mentre che il danno e la vergogna dura,
;Non veder, non sentir mi è gran ventura:
Però non mi destar, deh parla basso.
 
(Grato es para mi el sueño, y más ser de piedra, mientras daño y vergüenza dure, ni ver ni sentir es para mi ventura, para no despertarme habla bajito)

La virtud y la fortuna están enemistadas, por el deseo de la una, y la bondad de la otra, si se hubiera podido finalizar esta obra, se habría mostrado el arte a la naturaleza, que por mucho la supera en todos los pensamientos. Aunque trabajó; solicito; estas obras, el asedio de Florencia en 1530 (1529) surgió como impedimento, razón por la cual poco o nada se dedicó a ellas, pues estuvo al cuidado de consolidar las posiciones nombrado por los ciudadanos. Prestó a la milicia de la república mil escudos siendo nombrado diputado de oficio, para la guerra, poniendo enteramente todo su espíritu y pensamientos en fortificar el monte San Miniato, en que con diligencia construyó los bastiones como para que fueran eternos. Es bien verdad, que al alargarse y apretarse el asedio, por seguridad de su persona, resuelve irse de Florencia a Venecia. En secreto y sin que nadie lo supiese, llevándose con él a su amigo de confianza, el orfebre Piloto,  llevándose a la espalda guardados los escudos en los jubones, y al discípulo suyo Antonio Mini.

Llegados fueron a Ferrara a descansar. La guerra levantaba sospechas, por la liga del emperador y el Papa, que rodeaban Florencia, dando órdenes el Duque Alfonso del Este (Alfonso I de Este, duque de Ferrara de 1506 a 1534, esposo de la famosa Lucrecia de Borgia) de que quería saber secretamente por los anfitriones, y posaderos, los nombres de todos los forasteros que alojaban diariamente en una lista con la nación de donde procedían.

Al poco de haber llegado, y descabalgar Miguel Ángel y los suyos, el Duque lo ha conocido porque era amante de las virtudes, y Príncipe de gran espíritu y juicio, con unos principales mandó rápidamente que lo llevaran a palacio, y que le dieran buen alojamiento. Miguel Ángel, encontrándose en poder de otros, obedeció obligado a dar lo que no podía vender. Dejó sus cosas en la taberna, y fue con los suyos a presencia del duque. Este tuvo una gran recepción, dándole ricos y honrosos presentes, queriendo estar a buenas con él y retenerlo en Ferrara, pero no siendo objetivo de su espíritu el permanecer, no quiso quedarse. Le Rogó, que no partiera mientras que la guerra durara, ofreciéndole todo lo que estaba en su poder, Miguel Ángel no queriendo ser ganado en cortesía se lo agradeció mucho, y volviéndose hacia sus acompañantes, le dijo que había traído hasta Ferrara doce mil escudos, y que los ponía a su disposición si le hacían falta, estos y su persona. Dió con el duque un paseo por todo el palacio, mostrándole las obras, su belleza y un retrato (suyo) que había hecho Tiziano (desaparecido posiblemente en el incendio del alcazar de Madrid, existe un copia del retrato, # datado en 1534 en la galería palatina de Florencia , y una copia de Rubens # em el Metropolitan de Nueva York) al que comentó, que estaba pintado con muy buena mano. Pero no pudo retenerlo en palacio volviendo a la taberna, Quedó el posadero, bajo la mano del duque, para hacerle el honor, y en comisión de no cobrarle el alojamiento, ni nada de lo suyo, en las cosas que le sirviera.

LLegó a Venecia, y muchos gentilhombres desearon conocerlo, él no quería que así fuera, por lo que al poco tiempo, marchó de Venecia a Diudecca, a vivir retirado. Hecho un acuerdo sobre la guerra, volvió de nuevo a Florencia, llamado por Baccio Valori. Retornado de nuevo, hizo una Leda en tabla, trabajada al temple, que era divina, que envió a Francia con su discípulo Antonio Mini. (Desaparecida. Era un encargo de Alfonso I, existe una copia de Rosso Fiorentino # en la National Gallery de Londres, también otras en los museos de Dresde #, y otra en el museo Correr de Venecia #)

Comenzó una figurita de mármol para Baccio Valori, un Apolo tomando una flecha del carcaj (iniciado aprox. 1525-26 como un David, transformado en Apolo para Valori #) como favor para que intercediera ante los Médicis, y ante el Papa a quien había injuriado mucho, y fue perdonado gracias a su virtud, pues tenía inclinación a hacer dibujos y estatuas feas y les había prometido hacerlas injuriosas contra ellos, a quien cuando pobre le dió alimento vituperándolo. Pues se cuenta que en el asedio, había un bloque de mármol de Carrara de nueve brazos, que el quería, y que para incitarle su espíritu, el Papa Clemente  había entregado a Baccio Bandinelli, cuando se hizo público, el Gonfaloniere se lo dió a él, ya había hecho Baccio el modelo, y teniéndolo resumido. El modelo de Miguel Ángel resultó maravilloso. Vueltos los Médicis, vuelve de nuevo a Baccio, porque acordó el Papa Clemente, que Miguel Ángel  fuese a Roma, y a pesar de las injurias, como amigo de lo virtuoso le perdonó, y que volviera y acabara enteramente la sacristía de San Lorenzo, y la biblioteca en Florencia. Compartió con otros maestros, muchas estatuas, para abreviar y terminarla, dos a Triboldo (no las terminó), una a Raffaello da Monte Lupo (San Damian) una a Giovanni Agnolo (Giovan Agnolo Montorsoli, el San Cosme) a todos ellos en escultura, los ayudó con maquetas esbozadas en barro. Trabajaron vigorosamente,  ocupándose él de la librería, acabando el palco con las tallas de madera, hechas por los maestros Florentinos, excelentes talladores, Carota y Tasso (Giovanbattista del Tasso) y también expertos en el marco, a las órdenes del amigo Batista del Cinque   (¿? activo hacia 1530 en Florencia) Ciappino (¿? no hay datos sobre el) trabajaron las estanterías y los bancos, buenos maestros en lo suyo. Y para acabarlo, se llevó a Giovanni da Udini, que hizo junto con otros trabajadores suyos, el estuco de la tribuna, que solícitos intentaban acabar esta empresa, porque cuando Miguel Ángel quería poner las estatuas, vino en el Papa, llamarle para la capilla de Sixto. Con el espíritu y deseo de que hiciera la pared, allí se zambulló vuelto a la pintura, donde antes lo hizo para Julio II, estando en los proyectos, murió Clemente VII, y de la obra de Florencia que tanto estudió, buscando terminarla, inacabada quedó. Porque los que trabajaban en ella, ya que nadie se hacia cargo del gasto, fueron despedidos. 

Entonces el tercer Farnese, conocido y amigo suyo, el Papa Pablo III fue nombrado sucesor, estando la obra comenzada y queriéndola terminar Miguel Ángel, para su memoria, le ordenó que levantara andamios, ordenando proseguirla haciéndole provisión de dineros mensualmente. Con solicitud muy grande, comenzó a construir una fachada de ladrillo inclinada de medio brazo, para que el polvo no se acumulara ni lo dañase,trabajando mejor para su fin. En estas cosas su santidad paso a ver la obra, acompañado del maestro de ceremonias (Biagio di Cesena)  que tenía una actitud presuntuosa, criticaba la obra por los muchos desnudos que tenía, queriendo vengarse Miguel Ángel, al natural lo dibujó como Minos, entre los diablos en el infierno. 

 

Por este tiempo ocurrió que se cayó del andamio en la obra, aunque no de arriba del todo, hiriéndose un pierna. Por el dolor y la rabia no dejó que nadie lo curara. El florentino que aun vivía, Baccio Rontini y que se encontraba por allí, muy virtuoso en la medicina y amigo suyo, compadeciéndose de él, fue a visitarle, pero ni él ni vecinos le respondieron, entrando sin franquear la puerta, Miguel Ángel le huía de habitación en habitación desesperado, pero hasta que no lo curó, el Maestro Baccio ni lo abandonó, ni se separó de él. A la obra volvió una vez repuesto de esto, trabajando continuamente en pocos meses la acabó. Con tanta fuerza están las pinturas, que se puede comprobar el dicho de Dante. (Divina comedia purgatorio XII-67)"Muertos los muertos, y vivos, como los vivos". Encantados de alegría están los felices, y míseros los castigados. Al descubrirse el juicio (31/10/1541) quedaron superados todos los maestros que a lo largo habían trabajado antes en aquella capilla, incluso superó el trabajo hecho en la bóveda por él mismo. Habiendo imaginado el terror de quien no salió victorioso, en las caras de quien no habían vivido y hecho el bien. Diferentes figuras  llevan la cruz, la columna, la lanza, la esponja, llevadas en el aire en aptitudes distintas, variando con los clavos y la corona. En los cuales está cristo con una cara terrible, vuelto maldiciendo a los pecadores, no sin temor de Nuestra Señora, abrigada por un manto mientras ve y oye toda esta ruina. A la figura le hacen círculo profetas, en particular Adán, y San Pedro, entre infinitos apóstoles el uno, por ser el origen primero de las gentes del juicio, el otro, por por ser el fundador de la religión cristiana. Un bonito san Bartolomé está a los pies, que enseña la piel arrancada, del mismo modo un desnudo de San Lorenzo, con santos por aquí y por allí, en tal número que no se puede calcular, en torno, hombres y mujeres en fiesta, jubilosos se abrazan en la gracia eterna de Dios, por la beatitud de sus obras que les guiaron. Con trompetas de san Juan Evangelista, los siete ángeles descritos, están a los pies de cristo, y hacen sonar la sentencia, que hacen encrespar los cabellos de quienes los observan. En su rostro se pone de manifiesto la "terribilitá", sosteniendo el libro de las vidas entre las manos. Allí al lado, no sin una bella consideración, están los pecados mortales con formas de diablos, maravillosos en diversas posturas, que vuelan desde el cielo con las almas al infierno. Está, donde muestra los muertos en la resurrección, recogiendo los huesos, y saliendo ellos mismo de la tierra. Viniendo del cielo volando a ayudarlos, otros vivos, almas bienaventuradas, sin que pueda considerarse, que dejase de mostrar todo lo digno de consideración, porque a esta historia le dedicó mucho estudio, y esfuerzo y que va apareciendo por toda la obra. En Caronte en el barco, en particular se ve claramente, como en desesperada aptitud, pega con el remo a las almas que los diablos han llevado a la barca, tal como lo dijo Dante y en forma familiar lo expresa imitándolo: 

Caron demonio, con occhi di bragia
Loro accennando, tutte le raccoglie;  
Batte col remo qualunque si adagia.

(Divina comedia Infierno III-109) (Caronte demonio, que cuando mira abrasa, llamándolos a todos recoge; y da con el remo al que se atrasa)

Inimaginable es la variedad de rostros de estos diablos, monstruos realmente del infierno. Juntos están el pecado, y el temor del castigo, que en los pecadores se reconoce. Entre otras cosas está la unidad de la obra, como hecha en un mismo día, y con un bello y extraordinario acabado, como terminado por un miniaturista. La multitud de figuras en verdad, el tamaño, y la terribilità, es tal, que no se puede describir, por que tiene todos los rasgos humanos posibles, expresados maravillosamente: altivos de soberbia, avaros, envidiosos, se pueden reconocer fácilmente, otros lujuriosos, observando con decoro en la representación y figurados en posturas en cualquier circunstancia natural. Grande y maravilloso es, y no imposible para este hombre, sabio y sagaz, siempre atento observador de otros hombres, y de sus conocimientos, que los filósofos ponen en los escritos. Quien de figuras sabe ver, se dará cuenta, que nunca antes estas, por otro fueron pintadas. Se puede ver extraños, y distintos gestos de jóvenes, viejos, hombres y mujeres en aptitudes muy variadas, ¿Como no reconocer el arte en el terror, junto a esa gracia concedida por la naturaleza? porque, consigue sacudir los corazones de los que no saben, y de los expertos. Hay escorzos que parecen en relieve, unido a la dulzura la fineza, morbidezza, que muestra, como los pintores de verdad tienen que pintar. Está en los contornos que pintó, que lo hace por una vía, que otros no pueden haber seguido, el autentico juicio con la resurrección, y la condenación eterna verdadera, en el juicio, y la verdad, enviada por dios, como ejemplo de nuestro arte, a los hombres en la tierra, para que vean lo que el hado hace, cuando la inteligencia desciende a la tierra, con gracia divina del conocimiento, inspirado en ellos. Los convencidos en el arte de sus conocimientos, quedan prisioneros de esta herencia del saber, al extraer las señales que en los contornos están trazados por él. Siente una terrible envidia con sus dibujos, y el espíritu teme y tiembla, observando el esfuerzo de esta obra, se aturden los sentidos pensando en lo que se hará. Se puede llamar la magnífica maravilla del siglo, vista para la memoria de quien está en la edad feliz, puede considerarla, a través de ella realmente esto. Muy afortunado Pablo III, los escritores darán memoria y elogiarán la gloria que bajo tu protección y refugio ha permitido dios. ¡¿Cuanto adquieren los méritos cuando les somete la virtud?!. Tienen suerte los artistas al nacer en este siglo con el velo de las dificultades rasgado, con lo que se puede ver, e imaginar todo en esculturas arquitectura, y pintura.

Para terminar de contemplar sus maravillas, que somete por tener grandes dotes, y talento, no solo en la dificultad de su arte, sino fuera de ello, en sus sonetos magníficos y en sus canciones compuestos seriamente, y que los músicos y talentos celebrados, públicamente leen, y comentan muchos científicos en las academias de toda Italia. Nunca piensen por escritas de literatura o dibujadas, que se le den mejor uso en cualquier técnica. Que le escriba la divina marquesa de Pescara (Victoria Coloma) a merecido Miguel Ángel, y que en sus obras le cante, y le dibujó #, y le envió una piedad bellísima que le había pedido #. Que las plumas nunca piensen por escritas de literatura, o dibujadas, que se le den mejor uso en cualquier técnica. 

Se han visto proyectos suyos muy bonitos, como el que tenía su amigo Gherardo Perini, o como los que tiene el romano Micer Tommaso de Cavalieri, magníficos, como el rapto de Ganímedes , un Tizio,  y una Bacanal, que no estarían mejor si fueran animados.

Los cartones suyos que no tienen rival, extendidos por todas partes, en particular los de casa de Bindo Altoviti, dibujado a mano en Florencia hecho para su capilla. Vistos fueron muchos en manos de su discípulo Anonio Mini que los llevó a Francia, junto al cuadro de la Leda, y una Venus (se la identifica con # en la galería de la academia, pero los expertos la dan de Pontormo) al carbón, finísimo que dio a Bartolomeo Bettini, ¿que se puede decir de tantas obras hechas por el?, un "noli me tangere" hecho para el marqués del Vasto, que Iacopo Pontormo coloreó una vez terminado (descubierto en 1925 en una colección privada #, actualmente en la casa Buonarotti, se le adjudica a Pontormo) ¿para que ir de obra en obra?, bastará con decir, que en el lugar donde zambulló su mano divina, le dió vida eterna resucitándolo. 

Pero volviendo a la obra de la capilla, el Juico piadoso, por haberlo terminado elogiado, le  dió el Papa el puerto del Po de Piacenza (1/9/1535 en bula papal) en renta, seiscientos, y al año doscientos escudos de sueldo más. Terminada esta, le encarga otra capilla más para el Sacramento, llamada la Paulina, donde pintó dos historias una de san Pedro y otra de san Pablo, en la una, cristo da las llaves a Pedro, (corrige en la giuntina, es una crucifixión #) conversión terrible de Pablo en la otra (#) . Al mismo tiempo intento acabar parte de la sepultura de Julio II allí mismo en san Pedro en Roma, sin gastar nunca el tiempo en otra cosa que no fuera el arte. Se le ve continuamente en los estudios, en solitario, metido en sus pensamientos. Acabó dos figuras de mármol en muy corto tiempo, que colocó en esta sepultura, colocando el Moisés en el centro (Raquel, como la vida contemplativa, y Lia como la vida activa #)

Hizo unos bosquejos en su casa, de cuatro figuras de mármol, en uno, un cristo depositado de la cruz (#), que puede pensarse, que si se hubiera terminado por él, habría superado cualquier otra obra, por la dificultad de sacarle las cosas a la piedra.

La religión fue vista siempre desde Miguel Ángel en sus acciones con el ejemplo, huyendo de la corte y del comercio, solo tiene familiaridad con los que tienen necesidad de él, por sus asuntos, o por su virtud que los ha amado. Honradamente ha ayudado siempre a sus padres, aunque en torno a él no se ha ocupado de tenerlos. No ha tenido ni poco ni mucho en su casa, artistas del oficio, no obstante los ha ayudado en lo que ha podido. No critica las obras de otros, sino se le ha criticado o perseguido a él antes. Ha hecho muchos proyectos de arquitectura, para particulares y príncipes, como la iglesia de Santa Apolonia en Florencia, donde tenía una sobrina monja.

Dibujó el Campidoglio, y allí una sepultura para Cecchino Bracci, que le dibujó a un discípulo suyo, Luigi del Riccio, y dibujó la de Zanobi Monteaguto, y Tenuti de Garzoni, para que se la hiciera el Urbino (Francesco di Bernardino) Tuvo de aprendiz, solo a Pietro Urbano y al florentino Antonio Mini, que llevó a mal cuando se fue por capricho a Francia, les dió lo que dije antes, y la Leda que tiene el rey de Francia, y las cajas de modelos de cera y barro que se extraviaron cuando murió. Sin embargo, el remuneró bien a sus criados. Tomó a un Urbino, (Francesco di Bernardino d´Amadore) que le tiene contratado de servicio continuo, que le satisface su espíritu, pues estando enfermo, nunca lo dejo abandonado ni de noche ni de dia, así se lo dijo, por pena de ser viejo, y de terminar la vida, y de serlo, le parecía que estaba obligado de respeto y gratitud que le tenía. De gran espíritu, juicio y bondadoso, y ciertamente, en conocimiento de su oficio, nadie le supera. Debido a la fantasía que tiene, se aleja de las amistades, deberían disculparle pues quien enteramente quiere impulsar la perfección, debe huir de estas, porque a la virtud le conviene pensar en soledad y prácticas sin desviarse, para no errar con la mente. No ha carecido de cosas para si mismo, aunque ha beneficiado a muchos artistas. Se ha adornado con su virtud, así como con vestidos honrados, caballos briosos y hemosos. Nacido de ciudadanos nobles, ha mantenido su estado, enseñando las maravillas de un artista. 

Con esfuerzo, ha llegado a los setenta y tres años ya, (Generalmente se corrige esta nota diciendo que son 75 pues si nació el 6 de marzo de 1475 en Caprese, y la edición es de 1550, la suma es fácil, pero lo que dice este dato, es que la obra se terminó de escribir 3 años antes al menos, de que se imprimiera), dándose a conocer como prudente hombre, reservado, y ambiguo como con doble sentido en su forma de hablar, dice, que la poca práctica hace al hombre calamitoso, pero feliz, aunque no se donde ha observado esto.

En san Pedro, en la obra de campo de Fiore, del palacio Farnese que quisieron dejarla a su cuidado, a causa de la inesperada muerte de Antón da San Gallo, su amigo. Cuando le comunicaron que una muerte de un amigo suyo le iba a causar dolor, por haber estado de continuo dedicado a las cosas del arte, respondió, que si has nacido y nos agrada la vida, porqué no la muerte, si es obra del mismo maestro.

Se encontró a un urbano en Orto San Michele en Florencia, que estaba parado mirando la estatua, y le preguntó, qué le parecía, Miguel Ángel le respondió, que bien, que en la inscripción estaba escrito san Marcos, y que la estatua si se le pareciera, daba un aire de hombre, como ningún otro que viviera podría compararse.

De un niño le enviaron un dibujo como muestra de su trabajo, aún con poco tiempo que llevaba, decían, como disculpándolo. Respondió "Ya se ve". De forma similar dijo, de una Piedad pintada, que bien llevada era la obra, que piedad daba al verla.

Tenía acordado Sebastiano Veneciano, hacer una cimbra en la capilla de san Pedro en Montorio, dijo que dañaría la obra. Preguntado por la causa, dijo, daña la piedra en el mundo siendo grande, no seria extraño en una obra pequeña como la capilla.

Durante mucho tiempo con un esfuerzo muy grande un pintor descubría su obra y le preguntaron a Miguel Ángel qué le parecía el artista, respondió: Queriendo ser rico continuamente, no dejara de ser pobre.

Supo de un amigo religioso que decía misa, que llegó a Roma con sedas y puntillas, saludó a Miguel Ángel, y este fingió no verlo, aquel le forzó a que lo reconociera, y Miguel Ángel maravillándose de sus atuendos, divertido dijo a continuación, ¡Que bello vistes, si eres en el interior, como como lo que veo, ¡que hermosa alma!.

Estando terminando la sepultura de Julio, en uno de los términos que colocó luego, en la sepultura de San Pedro en Vincola, a un tonto calamitoso le ordenaba: " hoy amalgama, aquí nivela allí, aquí limpia de allí", sin apercibirse iba ejecutando la figura. Observó maravillado cuando la terminó y le dijo Miguel Ángel - ¿A tí que te parece?- Bien-  le respondió -Gracias- ¿Porqué me das las gracias?- porque he encontrado por ti una virtud que no sabía que tenía.

Recomendó un amigo, por otro amigo, a Miguel Ángel, que le ayudara como mejorar una estatua, y lo hizo afectuosamente, pero este tuvo a mal el hecho, envidioso, creyendo que no lo iba a hacer, lo hizo. La cosa llegó a Miguel Ángel. Disparates hablan los hombres caño, respondió, en una metáfora de arquitectura, diciendo que no se puede tratar con los tontos que tienen dos bocas.

Una persona oyó que otro hacía figuras antiguas copiándolas en mármol, y que este celebraba que las sobrepasaba imitándolas, y le preguntó que le parecía, respondió: Si de otros va siempre detrás, nunca dará un paso delante.

En una obra de un pintor, no se quien, había cosas que estaban mejor que otras, entre ellas un buey de muy buena cara, y le preguntaron la causa de esto, bien a si mismo, cada pintor retrata, dijo.

Pasando por las puertas en san Giovanni de Florencia, le pidieron su juicio, estando allí respondió, tan bellas, que puertas del paraíso, tendrían a bien serlo.

Sin embargo como dije en el principio, el cielo lo ha mandado aquí abajo, como ejemplo de él en vida, por sus obras y sus costumbres. Quienes miren en él, y le imiten, tendrán sus nombres con fama eterna, mediante el estudio continuo y la virtud natural, y honrarán al cielo y la naturaleza como él lo ha hecho. Yo he relatado su vida viviendo Miguel Ángel, nadie se extrañe, porque él nunca ya va a morir, he querido hacerle este honor, para cuando abandone su cuerpo como todos, porque sus obras y su nombre permanecerán, mientras el mundo dure en las bocas de los hombres, y en las plumas de los escritores, aun con envidias y a pesar de la propia muerte.

Nota última. Si necesitas hacer un enlace dada la extensión, pon un mail anarkasis @ anarkasis.com  te puedo poner un "name" o enlace a la frase exacta que quieras citar, lo mismo digo si quieres corregir o añadir alguna nota a la traducción

 

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